DESTACADOS
Crónicas

Crónica: Toundra + Böira @ Sala Salamandra, L’Hospitalet de Llobregat (12-03-16)

» Publicado el 30 mar por Jorge

Hace 10 años, allá por el 2006, la Sala Salamandra decidió arriesgarse a montar un festival diferente en sus instalaciones. Diferente por su formato y su duración (una sala y durante un par de días en sus inicios y un mes ahora), pero no del todo por su cartel, pues en ellos hemos visto algunos de los nombres más destacados de la independencia más indie de nuestro país: We Are Standard, Dorian, Delorean, Nacho Vegas, Love Of Lesbian, La Habitación Roja, Lori Meyers, Manel o Sidonie, entre muchos otros. Quizás sobre el papel la propuesta os parezca que no dista mucho de una sala con buena programación de conciertos a los que llama de otra forma para venderlos mejor. Pero no solo es eso, pues, aunque si somos correctos esa sería la mejor de las descripciones para los poco conocedores del mismo, es una visión que a base de buen hacer ha perdurado y, sobre todo, pone durante un tiempo a la sala de L’Hospitalet de Llobregat en los ojos de los amantes catalanes de este tipo de sonidos. Porque se quiera o no, aun pudiendo llegar de forma fácil con transporte desde el centro de Barcelona, su ubicación dista mucho de ser buena para todos aquellos indecisos para los que unas cuantas paradas más de metro les hace pensar muy mucho el ir o no a un concierto. Y si bajo el nombre de Let’s Festival la Sala Salamandra ha conseguido que se llene no hay más que felicitarles. Aunque claro, una noche con ToundraBöira no es como para perdérsela. ¿A que no?

Por eso, nos apresuramos para llegar antes de que las puertas abrieran (nos temíamos que la sala se acabase llenando, algo que casi sucedió) y así poder situarnos en buen lugar para disfrutar de las dos bandas instrumentales de la noche. ¿Quien iba a decirnos hace años que habría tanta expectación por tendencias musicales como la suya y que coparían tantos titulares en la industria musical independiente, sobre todo por parte de los madrileños? Nadie. Incluso pensaríamos que estaban locos. Es verdad que aquí el post, sea del estilo que sea (más rock, más hardcore, más pop o más metal), siempre ha tenido su público, aunque no de forma igualitaria, ya que mientras algunas propuestas como las de Sigur Rós o Mogwai han encabezado carteles, otras más pequeñas, como las montadas por la gente de Aloud Music, primera casa discográfica de los capitalinos, en ocasiones les ha costado atraer a todo el público potencial. Un hecho al que se le debe achacar algo más allá del típico tópico de estar mal publicitado para así encontrar la razón de que gente tan diversa pueble los conciertos de Toundra, uno de los todoterrenos de la escena alternativa española. Pocos como ellos han conseguido tocar en escenarios tan dispares como el del Primavera Sound, FIB, Resurrection Fest o Sonorama, ya que pocos, valga la redundancia, han sabido adaptarse como camaleones al medio y así no casarse con nadie. Eso si, con matices, porque por mucho que quieran los espectadores de uno y de otro son diferentes y, por ende, buscan en su música sensaciones diferentes. ¿Y que nos encontraríamos esa noche? ¿Los Toundra limpios y mágicos o los Toundra sucios y cañeros? Solo ellos lo sabían, pero el formato de la velada decía mucho al respecto.

Lo que si que no ofrece ninguna duda es que la elección de Böira como teloneros no era baladí. Su disco de debut, Si De La Runa Naixés (autoeditado), consiguió ponerles en las orejas de los más sibaritas del lugar, aquellos que rastrean la red en busca de la nueva gran banda, aunque sea solo por su calidad, de ahí que nos alegrásemos de que fueran ellos los encargados de abrir la noche. Sobre todo contando con el hecho de que al vivir durante tanto tiempo en Madrid nos era más complicado disfrutar de sus directos, ya que ellos se prodigan en su Cataluña natal, donde, poco a poco van dando pasos hacía arriba. Uno de ellos este, ya que durante su actuación demostraron con creces que abrir para la gran banda del genero en España no era solo un “sueño”, sino que estaba justificado. Más allá de eso, y ya centrándonos en lo que dieron de si, lo más destacado de su propuesta es la inclusión de teclados en ella, dándole con ello un toque melódico y más clasico al “ruido” más típico de estos sonidos. Una variante que nos hizo acordarnos desde las primeras notas que tocó Clara Aguilar, su teclista, de los ya extintos Emerge, banda de post-rock de la capital con chelo como acompañante, que, como ellos, no parecían tan feroces, sino todo lo contrario, más emotivos que muchos de sus compañeros de escena, esos que en su mayoría solo intentan subir el volumen de sus instrumentos. Quizás no demuestren nada, pues ya está todo inventado en este tipo de géneros musicales (o eso creemos), pero que estén ahí no molesta. Incluso diríamos más, se agradece.

Otros que ya no tienen nada que demostrar, pues lo han hecho de sobras durante los últimos años, en los que se han pateado escenarios de media Europa, España incluida, donde han tocado en casi todos los festivales grandes que existen donde su música pueda encajar, aunque solo sea un poquito, como ya hemos mencionado antes, son Toundra. La banda madrileña se ha ido haciendo un hueco a base de trabajo arduo, de pelarse el culo en furgonetas y, sobre todo, de dar el callo en el estudio, fabricando esas perlas mágicas que han ido incluyendo en sus cuatro discos. Una discografía corta pero intensa, con variantes para todos los gustos, que hacen que su propuesta siga sonando tan fresca como cuando escuchamos por primera vez (Red Chalk Records), su obra de debut. Porque si algo han conseguido es que por mucho que se escuche, ya sea en casa o en directo, temas como ‘Magreb’, ‘Zanzibar’ o ‘Cielo Negro’, por decir algunos de los que sonaron, los pelos se sigan poniendo de punta. Tanto que al final, tras unas cuantas reseñas de sus conciertos, los calificativos se acaben y sea muy complicado no repetir los adjetivos y las valoraciones pasadas en nuevas crónicas. Aun así, siempre se puede sacar algo y, a colación de lo mencionado al principio del texto, descubrir un gusto de la banda no muy oculto por el ruido y la suciedad sonora, en el buen sentido que las propias palabras dejan. Cuando les vimos hace cuatro años en la madrileña Sala But (más conocida como Ocho y Medio), reseña que se perdió cuando sufrimos los problemas con el servidor de la web, no nos podíamos creer lo “mal” que sonaron, sobre todo contando con que Sergio, capo de Aloud Music, su sello por aquel entonces, era su técnico de sonido aquella noche. Pero es que ellos así lo quisieron. A veces nos dejan disfrutar de su música como si de un concierto de música clásica en versión rockera se tratase, como ocurrió en la presentación de IV ((Superball Music/Century Media) en Madrid (la podéis leer por aquí), pero en otras ocasiones, sobre todo cuando el escenario es pequeño y tienen que ser parcos en medios, prefieren subir los amplis al máximo, rasgar sus guitarras y “obligar” a su público a decidir que la siguiente vez que les vea en directo será con tapones en los oídos. En definitiva, dos versiones diferentes en la forma pero iguales en el fondo, que hace que nunca nos cansemos de verles, pues desde hace tiempo que sus conciertos son un must. ¿Cuantos lo pueden decir? Pocos, de ahí su pequeña grandeza.

Texto: Jorge Garrido Yuste

Comments Off

Acciones:

Síguenos!

Camisetas Ctrl Rock mag

 

© 2012 Ctrl Rock Mag. Todos los derechos reservados.

Diseño por BreakingAway Designs