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Crónica: The Gaslight Anthem + Deer Tick + Bayside @ Jahrhunderthalle, Frankfurt (14-11-2014)

» Publicado el 17 dic por marggotj

A mediados del mes de Noviembre acudí en la localidad alemana de Frankfurt a una de las citas que The Gaslight Anthem había programado dentro de la gira europea de presentación de su último disco, Get Hurt (Island Records). A pesar de no contar con su formación habitual sí estuvieron respaldados por otras dos bandas procedentes de su país, sus vecinos Bayside de Nueva York y Deer Tick que venían de Providence (Rhode Island). Ambas formaciones llegaron a eclipsar a los protagonistas en algún momento de la noche.

Antes de entrar de lleno en el repertorio de los chicos de New Jersey tengo la obligación de elevar a lo más alto los directos de sus acompañantes. Los dos combos brillaron con luz propia mientras daban a conocer al gran público sus últimas creaciones en la medida que pudieron, ya que no contaban con demasiados minutos. Si al poco tiempo le sumamos la puntualidad extrema de los alemanes, cumplir con el set previsto se convertía en una auténtica hazaña.

Los encargados en abrir fuego fueron Bayside, que desgranaron en apenas media hora éxitos para nostálgicos y alguna que otra bala intacta que dispararon de Cult (Hopeless Records), la obra con la que han regresado y que ya han estado tocando durante este año por festivales como el belga Groezrock. Se echó en falta alguno de sus emotivos acústicos pero igualmente lo dieron todo desde que pusieron un pie sobre el escenario.

Tras una breve pausa el telón estampado con el logo de los neoyorkinos dio paso a al que estaba teñido de un azul tan brillante como la actuación que nos brindó la banda que representa, Deer Tick. Estos peculiares rockeros, aparentemente eran los menos conocidos del cartel, pero no para una asistente que hizo alarde de lo fan que era del grupo coreando algunos de los temas ante la mirada estupefacta de los que estábamos allí contagiados por el ambiente de fiesta.

Le toca el turno a los anfitriones, pero no sería de recibo omitir el hecho de que no pudieron contar con el bajo de Alex Levine, una ausencia por motivos personales que les llevó a recurrir a Ian como sustituto y a su vez reforzar el directo con su técnico de sonido. Tal vez sino estuviéramos sacudidos por una crisis mundial esa gira con una formación improvisada no hubiera tenido lugar pero, a día de hoy, los artistas que viven de la música lo logran gracias al beneficio que les reportan los conciertos así que no me extrañó tanto que tiraran hacia adelante con la gira europea más arriesgada de un disco que para muchos es el más osado de su carrera.

En la misma línea que con Bayside y Deer Tick, un gran telón idéntico a la portada de Get Hurt (Island Records) servía de cuenta atrás para la que debió de ser la gran actuación de la noche. No fue así y por desgracia, como prueba, sólo me hizo falta escuchar a Brian el tema que abre su último plástico, ‘Stay Vicious’. Brian no termina de bordarla y un desganado  Alex Rosamillia tampoco ayudó a sacar lo mejor de la canción, a pesar de la batería de Ben Horowitz, que sonaba impecable. Por suerte el regusto amargo se me quitó coreando con la gente de la primera fila el pegadizo estribillo de ‘The 59 Sound’ pero, como era de esperar, el disco blanco con el corazón invertido jugaba un papel muy importante dentro de su repertorio y de él cayeron temas como ‘1000 Years’, su hit ‘Rollin And Tumblin’, la cañera ‘Helter Skeleton’, ‘Get Hurt’, ‘Red Violins’ y sorprendentemente un bonus track como ‘Sweet Morphine’.

Quiero pensar que esas piezas con el tiempo se disfrutarán tanto como las que componen su maravilloso cuarto disco Handwritten (Mercury), como el tema que da nombre a la obra, la pegadiza ’45’, ‘Biloxi Parish’ y ‘Too Much Blood’. Tampoco se olvidaron de disparar algunos cartuchos algo oxidados por el tiempo pero que fueron muy laureados por los presentes como ‘Old White Lincoln’, ‘We Came To Dance’,’Film Noir’ o ‘1930’,  que presentó Brian como “this is an old song“.

La nostalgia se agradece mucho pero, sin duda, el momento más bonito de la noche y el que me hizo olvidar el mal trago sufrido con algunos de los temas nuevos fue la colaboración de Anthony de Bayside en una espléndida versión acústica de otro de sus himnos del segundo álbum, ‘Great Expectations’. Gracias a ese regalo logré recuperar la confianza ciega en estos chicos de New Jersey, disfruté del privilegio de tenerlos de nuevo delante de mis narices recuperando ‘Wooderson’, ‘Even Cowgirls Get The Blues’ e incluso improvisando a petición de Fallon ‘American Slang’, con la que la banda, apurada por el tiempo, nos dio a elegir entre continuar tocando o hacer el paripé de salir y aparecer de nuevo para tocar menos temas. Obviamente, todos elegimos lo primero y enseguida sonaron sin interrupción otra de sus reliquias de su debut,’ Sink or Swim (‘We’re Getting The Divorce, You Keep A Diner’)’, ‘She Loves You’, una de sus caras B y ya por último, ‘The Backseat’, canción mítica con la que pusieron fin a un show imperfecto dentro de una gira irrepetible.

 TextoMaría José Rodriguez

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