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Crónica: The Fiest II @ Wurlitzer Ballroom, Madrid (8, 9 & 10-05-14)

» Publicado el 13 may por Jorge

Mientras algunos siguen intentando hacer de la música un negocio y rentabilizar al máximo su inversión en ella, otros prefieren guiarse por su corazón y que luego la gente decida si sus gustos son afines a los suyos. Dentro de este grupo englobaríamos, entre otros, a Caleiah Records y La Agonía de Vivir, los dos creadores del minifestival madrileño The Fiest, que volvía por segundo año consecutivo a la programación de la capital.

En lineas generales, como suelen (o al menos deberían) hacer los buenos programadores, intentaron que cada una de las jornadas quedase lo más estilisticamente similar posible, dando con ello una buena muestra de su ideario musical: el jueves 8 de mayo lo más “raruno” (post-rock de la mano de One For Apocalypse y screamo con Eros + Massacre y Gone With The Pain), el viernes 9 de mayo con los sonidos más post (post-hardcore con Please Wait y Hurricäde, hardcore melódico con Million Bucks y power violence con Zanussi), y el sábado 10 de mayo lo más core (hardcore melódico de la mano de Minority Of One y G.A.S. Drummers, el hardcore de Col·lapse y el punk melódico de The Blackjaw).

08 DE MAYO (primera jornada)

La segunda edición la abrieron los locales Eros + Massacre. La banda, partícular donde las haya, dieron rienda suelta en el escaso tiempo que tuvieron para tocar a su screamo de corte oscuro y directo a la yugular que, salvo momentos puntuales en los que tuvieron que parar para afinar sus instrumentos, sonó como se espera de ellos, rapido y sin fisuras. Quizás no congregasen al mayor publico de la jornada ni se llevasen la mayor ovación, pero consiguieron rendir de una forma excelente dejando una buena sensación en el respetable. Es verdad que si no te gusta su estilo puede que se te atraganten, pero lo que nunca podrás decir si les viste en el festival madrileño es que no le pusieron empeño y que dieron un buen show.

Tras ellos le tocó el turno a los ambientales One For Apocalypse, la banda que menos encajaba en el cartel de la primera jornada, de ahí que la propuesta que trajeron a la capital desde su Asturias natal, basada principalmente en El Alma Negra (La Agonía de Vivir/ Pifia Records/Contra Frio y Niebla/Radix Records), su última referencia de estudio, se perdiese por los rincones de la Sala Wurlitzer Ballroom y no terminase de llenar el interior de los asistentes. Aun así, su ideario músical, cercano al de bandas como This Will Destroy You, Caspian y Year Of No Light, no fue una causa perdida y terminó por conseguir acercarse al respetable y envolverlo con su mística.

Para cerrar la primera de las jornadas tocaba el regreso de los ya de culto Gone With The Pain, banda que consiguió, palabras de Hector, su cantante, congregar más gente incluso que cuando todavía no se habían separado. Tal era la expectación que desde el minuto uno de su actuación la gente lo dio todo super entregada, como si no hubiese un mañana y, sobre todo, sin importarle las secuelas físicas que sufrieran al día siguiente (ya fuesen voces cascadas o cuerpos amoratados). El grupo local, por su parte, nos trajo un show dividido en tres partes: la primera y la final, donde la formación inicial dio rienda suelta a la mayor parte del set (‘El Ocaso’, ‘Semper Eadem’ o ‘La Muerte Del Silencio’, entre otras); y una central en la que solo quedaron encima del escenario Hector, su cantante y guitarra, David Bernabé, su bajista para la ocasión, y a la batería, en la que tocaron un par de temas de su última época como banda, bastante raros de oír en directo en la capital. No se si fue por la expectación que había con su regreso a los escenarios (¿Se quedará en un par de conciertos o habrá algo más allá, como bien pedía una pancarta del público donde les insistía en un nuevo disco?) pero parecieron mejores de lo que nos lo habían parecido allá por el 2008 cuando telonearon a los ya míticos Horse The Band.

09 DE MAYO (segunda jornada)

La segunda de las jornadas, la central, empezó con los jovenzanos Please Wait. El grupo, procedente de Sant Feliu de Guixols, el pueblo con más bandas por metro cuadrado, nos deleitó con un reducido set basado en Dirty Little Secret (DPU/Saltamarges), su única referencia de estudio, así como alguna que otra composición de su próxima obra, actualmente en proceso de creación, aunque sin visos de ver la luz pronto. La tan corta lista de temas para tocar (cayeron entre otros ‘I Like The Way You Get It’, ‘I Want You Inside Of Me’ y ‘Show’)  que tenían la suplieron con una ganas enormes de agradar en su primera salida de su Cataluña natal para tocar, que les hizo demostrar que esto de la música, y sobre todo la perteneciente a la escena punk/hardcore, no tiene limites de edad, ni por arriba ni por abajo. Tantas ganas tenían de darlo todo, que Borja, su cantante, acabó rompiendo dos veces la cuerda de su guitarra, lastrando con ello, aunque sin quererlo, su show, que sin contar con ese problemilla de novato, estuvo a la altura de sus hermanos mayores del post-hardcore catalán de escuela BCore. Ojalá todos los jóvenes (el batería es aun menor de edad) tuviesen sus mismas inquietudes musicales. Otro gallo cantaría.

Le siguieron los locales Million Bucks. A quien ya les haya visto en directo no les descubriremos nada nuevo porque su show fue exactamente como se le pide a un bolo de hardcore: que sea potente y rapido. Pero sobre todo, y como ya se vió en todas las bandas que se subieron al escenario de la Wurlitzer Ballroom durante los 3 días que duró el festival, le pusieron unas ganas que, a pesar de estar programados un día diferente al idoneo para ellos (encajarían más en la jornada del sábado), supieron agradar al variado publico presente, tanto como las propuestas que sonarían a lo largo del viernes en el recinto madrileño. Y más si cabe si tienen una buena obra, como es el caso de No Volver Al Abismo (La Agonía de Vivir), que presentar y de la que sacar la mayor parte de canciones de su set (‘Un Nuevo Día’, ‘Hipercubo’, ‘Tan Pronto Al Alba’…). De regalo nos deleitaron con su versión de ‘Values Here’ de Dag Nasty.

A diferencia del primer día, en el segundo y en el tercero la cantidad de grupos aumentaba en uno, alargando con ello la duración total de la jornada y haciendo más obligatorio el darse prisa con el cambio de instrumentos. Una vez se hizo esto tuvimos a otros catalanes encima del escenario (y todavía quedaban otros por subir, pero esto ya sería al día siguiente): Hurricäde. Como viene siendo habitual en este tipo de saraos se intentó traer lo mejor y más reciente de cada casa, de ahí que tuvieramos a los gerundenses encima del escenario madrileño, pues publicarán muy pronto nuevo disco con Caleiah Records. Si bien los de Sant Feliu de Guixols, con los que vinieron de viaje, se acercan más a un post-core clásico de hornada española, sus compatriotas de Girona prefieren apostar por una versión más “rota” del estilo y darle un toque más experimental a la misma, acercándose en muchos momentos, gracias a la chillona voz de Oskar Garcia, su cantante, a un screamo menos convencional y sencillo, pero por otra parte bastante más sentido. Allí, además de canciones ya conocidas de su discografía, pudimos escuchar alguno de los temas que incluirán en Anachronisms (Caleiah Records/Saltamarges/Bridal Horse), su inminente nuevo disco de estudio. Un lujo de banda.

Para cerrar la segunda de las jornadas del festival tuvimos otra de las perlas ocultas: Zanussi. La banda valenciana volvía a la capital más de 10 años después para demostrar que, a pesar de ello, su propuesta y, sobre todo, su energía sigue intacta. Quizás los más jóvenes no les conozcan, pero todo aquel que ya tiene cierta edad y le gusta investigar en nuestra escena sabrá de las andanzas de unas de las bandas míticas de Valencia, muchos de los cuales se dieron cita en Madrid para disfrutar en plan remember de su power violence, pues si algo se debe de decir de su música es eso y no hardcore punk o cosas así. Quizás la etiqueta a muchos no os diga nada, pero cuando hablas de ella es imposible no acordarse de los estadounidenses United Nations, que años después de los patrios, removieron medio mundo haciendo lo mismo. Quizás no al mismo nivel, pues se quiera o no, la propuesta nacional tira de miticismo, y con eso ya tienen mucho ganado. El resto de puntos vencedores se lo llevó el set tocado esa noche (‘Ruptura’, ‘Nuestra Tierra’, ‘Argumento III’, ‘Barreras’, ‘Otra Realidad’, etc), canciones que se pudieron cantar gracias a que la banda repartió sus letras en una hoja impresa, así de paso permitía a los menos duchos en ellos conocer la temática de las mismas.

10 DE MAYO (tercera jornada)

La tercera jornada, la más core, empezó con la presentación oficiosa de Undertow, el nuevo disco de los madrileños The Blackjaw, pues aunque hasta este próximo viernes no lo presentan de manera oficial, ya dejaron caer algún que otro en el festival de la capital (‘Wolves’, con la que abrieron, ‘True Icons’, ‘Goner’, ‘Today Is The Day’ y ‘All I Need’), dejando poco espacio para acordarse de sus otros discos (solo ‘Our Own Legacy’, ‘Sounds From Downtown’, ‘Robert Told Me To’ y ‘Jackie Karma’), así como para alguna que otra sorpresa (versionaron ‘Free Radio Gainesville’ de Hot Water Music, una de sus grandes influencias musicales). Con el tiempo y el paso de los discos van demostrando que si aun están ahí, algo bastante complicado de conseguir, no solo es por lo cabezones que pueden llegar a ser, sino porque tienen algo llamado calidad que les permite mantenerse y dar bolos de forma regular. Y nosotros tan contentos de disfrutar con ellos en directo.

Tras un poco de punk melódico local le tocaba el turno a la banda de hardcore melódico Minority Of One, la posiblemente mejor banda del genero en este país, afirmación esta reafirmada al acabar su intenso set. En épocas como estas en que esta de moda, al menos dentro del circuito alternativo, ser hardcoreta, los andaluces han preferido mantener viva la llama de su banda más melódica y aparcar la más dura (Truth Through Fight -ndr-), en un ejercicio de reivindicación pura y dura de un estilo menos llamativo actualmente y más abandonado, pero no por ello menos en forma. Muestra de ello fueron las ganas que le pusieron desde el escenario, en el cual no cabía ni un alfiler, pues con lo pequeño que era entraron bastante bien los 5 miembros de la banda. A esta fuerza el publico respondió engorilandose, y no solo ya calentando para lo que venía después, pues había muchas ganas de volver a escuchar los temas de South West Coast (La Agonía de Vivir/In My Heart Empire/Mundo Violento/La Otra Opción), su primera referencia, pero, sobre todo, de darlo todo con los incluidos en Glory Days (La Agonía de Vivir/In My Heart Empire), su genial último trabajo de estudio. ¿Y que temas tocaron? Pues los que nos esperábamos: ‘Minority Of One’, ‘My Board’, ‘Endless Summer’, ‘Glory Days’, ‘The Big Lie’, ‘The Cure’, ‘Five Feet and Offshore’, ‘Never Get Old’, etc. Lastima que no lleguen más allá de tocar en salas para 100 personas porque podrían y deberían atraer a todo ese público que todavía dice que le guste el hardcore melódico. Si no, es que es pose y el genero esta muerto en España. Ojalá no sea así.

Antes de cerrar con la segunda de las bandas andaluzas del festival tocó viajar de nuevo, y por última vez, a Cataluña. En esta ocasión los escogidos fueron los menos conocidos fuera del circuito barcelones Col·lapse, un hecho motivado en parte a que la banda no puede tocar mucho más allá de su ciudad y los alrededores, como bien explicaron durante su show. Debido a ello pasaron del inicial inglés al catalán, idioma en el que se expresan entre ellos, y gracias al cual han conseguido llevar su hardcore a regiones poco exploradas, mezclando el sonido procedente de Washington D.C. (ellos mismos no reniegan de esa etiqueta) con sus sentimientos propios. Dicho mejunje, que así de primeras puede parecer extraño, dio forma a Enfonsat (Amendment Records/Can’t Keep Us Down) su última referencia, publicada a finales del año pasado, disco que se encargaron de presentar en Madrid. Una pena que la gente aprovechase su concierto para descansar porque si bien puede que no fuesen los mejores de la velada y del festival pero si la sorpresa grata. ¿Que deberíamos haber hecho los deberes y conocerles de pe a pa con antelación? Hay veces que mola descubrir nuevas bandas en directo. Esta fue una de ellas.

Y ya como colofón tocó dejarse llevar, hacer pogo y llevar en volandas a todo aquel que hizo stage diving mientras los andaluces G.A.S. Drummers, en su formación original (vino Paco Motos a tocar el bajo con ellos) se tocaban entero, y de ahí de lo bonico de la velada, Proud To Be Nothing (La Agonía de Vivir/Slide Chorus), su primer disco, recién re-editado en vinilo. Eso si, prefirieron, como se suele hacer en estos casos, desordenarlo y tocarlo distinto a como está editado, empezando por ‘Fuckin’ Politicians’, tema lamentablemente muy de actualidad, y acabando con ‘Outta Mankind’, una de las canciones de su obra de debut a la que más recurren en sus directos. El resto, salvo el bombazo que nos dieron como regalo final en plan versiones (‘Nervous Breakdown’ de Black Flag fue una de ellas), era lo esperado y como tal la gente sabía a lo que se debía atener, es decir, cuando darlo todo y cuando reponer fuerzas para volver a salir por los aires, pues quien más o quien menos “recibió” lo suyo, sobre todo si estabas en las primeras filas. Lo bueno fue que la banda del sur colaboró en ello colocando sus temas de tal forma que acabase tal cual como había empezado, o sea, a tope de fuerzas y energías. Podría decir más de su concierto, pero sería repetitivo, sobre todo para los que ya les han visto en directo. Lo curioso de todo es que, al menos para mi, que ya llevo unos cuantos bolos suyos detrás, los mejores los han dado en la Wurlitzer Ballroom. Algo les debe transmitir, quizás la cercanía con el público, pero sea lo que sea les hace triunfar siempre que se suben a su escenario. Esta vez no fue menos, tanto que les agradecemos a la gente de Caleiah y La Agonía de Vivir, no solo ya que les programasen, así como al resto de las bandas, sino que fueran el cierre a tres días de mucha música en directo, pues eran, y lo demostraron con hechos, los más indicados para ello. La pega será poder superar lo visto el año que viene con The Fiest III. Nosotros ya esperamos con impaciencia ver que harán para conseguirlo, o al menos igualarlo.

Texto y fotosJorge Garrido Yuste

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