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Crónica: The Blackjaw + Gyoza + Angry Mama @ Kasal de Joves Roquetes, Barcelona (08-04-17)

» Publicado el 23 abr por Jorge

En la música, a día de hoy, ir más allá de los sentimientos y conseguir convertirla en un negocio rentable es un lujo al alcance de pocos. De ahí que muchos tengan como objetivo el no perder en el intento. Un fin loable al que no siempre se llega, aunque se intente, y que, aun con esas, te hace sonreír, pues en muchas ocasiones acabas montando aquello que quieres ver en tu ciudad. Promesas todas ellas que comparten muchas pequeñas promotoras, de corte DIY en su mayoría, nacidas en los últimos años y que tal como vienen se van. Por ello nunca nos cansaremos de recomendar este tipo de conciertos. Incluso más que los “gordos”.

Porque claro, cada cual considera “gordo” al concierto que más le atrae y que, al final, más espera. En términos generales estaremos hablando de bandas y artistas de cierto corte, proyectados en todo tipo de publicaciones y medios; pero en las coordenadas en las que nos movemos nosotros, más cercanas, la grandeza se ve en otro tipo de formaciones. Hablamos de esas que te hacen vibrar, te conmueven y, sobre todo, sientes como propias, pues al final es así lo que debería ser la música: sentimientos. Y para sentir en todo su esplendor no hay nada mejor que un escenario pequeño y un grupo a menos de 2 metros, casi codo con codo.

Una explicación, toda esta, para definir el trío de nombres que nos propusieron desde Outro Shows el pasado 8 de abril en el Kasal de Joves Roquetes, su recinto preferido para montar jarana. Sobre el papel y sin haber mirado nada uno podría pensar que serían tres grupos en la órbita del punk y del hardcore, sus géneros por excelencia, pero no, esta vez, como en algunas anteriores, se supieron alejar para acercar otros sonidos y, más aun, bandas, valga la redundancia, de gran valía o al menos si para sus oídos. ¿Acertarían? Como veréis a continuación fue un “casi del todo”.

El punto negativo, por decir algo, estuvo en Angry Mama, los encargados de abrir la velada. Y decimos eso porque desde el primer minuto de su actuación nos costó meternos en su propuesta, la cual nos sonó plana y falta de material para enganchar. Aun así no debemos ser muy crueles con los barceloneses, porque como todos aquellos que intentan despuntar, necesitan su tiempo y referencias de estudio para demostrar todo su potencial. De ahí que dejemos en stand by la valoración final de su punk con toques folk y tiremos de referencias para hablar de su música: ¿The Gaslight Anthem o Hot Water Music? Tanto en el estudio (en Where I Belong, su EP) como encima de un escenario es a lo que recuerdan y con ello nos quedaremos.

La otra gran razón por la que apenas hemos escrito de los primeros en salir aquella noche de principios de abril son los siguientes en el orden: Gyoza. Con la referencia de Mourn en la cabeza debido a que ambos comparten batería (Antonio Postius), conexión que nos comentó hábilmente Luis Benavides de El Ecualizador, aunque en esta ocasión no se dio (Antonio esa noche estaba tocando con Mourn en Holanda), encaramos su show. Y que conste desde un principio, aquí no hay indie de ese que mola tanto escuchar ahora, sino que se prefiere mezclar el pop (el poso de sus melodías es alargado) con sonidos más rocosos y cercanos al stoner. Porque como llevan demostrando años en España Havalina bien que se pueden mezclar ambos dos estilos, antaño alejados uno del otro. Sin embargo ellos, a diferencia de los madrileños, aun siguen pensando en inglés. Una diferencia que hace que, sobre todo en estudio, donde las guitarras suenan más afiladas y punzantes, no sean tan dulces. ¿Pero acaso las gyozas, uno de los productos más conocidos de la cocina asiática, lo son? No. De ahí que agradezcamos que, aun con ese toque melódico que tienen, en temas como ‘Are You Mad’ o la gran ‘Yes Sir, Yes Ma’am’ se descubra tan fácilmente la referencia de Queens Of The Stone Age. En otros casos estaríamos hablando de que son copia o que beben demasiado de, pero en el suyo, debido muy en parte a su juventud, se les permite que te suenen tanto a otros. Porque en los comienzos parecerse a referentes no está de más, sino que, incluso, se ve normal. Desde ya les apuntamos para seguirles la pista. Algo que también deberíais de hacer vosotros.

Como ya hemos hecho con The Blackjaw. Como sabrá todo aquel que nos lea desde hace tiempo, el cuarteto madrileño es un viejo recurrente de la web, pues por una u otra circunstancia han ido apareciendo de manera regular por aquí crónicas de sus conciertos: ya fuese por formar parte de un festival (Six Pack Festival o The Fiest II), por abrir para otros (A Wilhelm Scream y Authority ZeroThe Backseats, Not Available, Minor Empires, RVIVR y Red City Radio) o por bolos propios. E incluso, en Barcelona, centro neurálgico de la web desde hace meses, les vimos abrir para Frank Carter & The Rattlesnakes. De ahí que cada vez que nos toca volver a escribir sobre una andanza suya en directo nos cueste un poco más saber que decir sin repetirnos. Pero lo intentaremos, que para eso estamos.

Con un nuevo disco como Men Of Prey (Redneck Cheese Studios), incluido en nuestro top nacional de 2016, que presentar no había excusa alguna para volver a verles encima de un escenario. Si bien ya pudimos disfrutar de un adelanto cuando abrieron para Frank Carter el pasado mes de diciembre, mes en el que originalmente estaba previsto este concierto, no es lo mismo tener que caldear el ambiente que ser el cabeza del cartel de la velada. Puede parecer, sobre todo por su nivel de popularidad, que si, pero sí te detienes a comparar sabes que es un rotundo no. Más aun si cabe porque aquí la mayoría de los asistentes presentes eran seguidores suyos, nosotros incluidos, no como hace unos meses, cuando tocaron para unos potenciales fans. ¿Alguno habrá repetido? No lo sabemos, porque no nos paramos a observar al respetable y comparar con la imagen que tenemos en nuestra cabeza. Solo queríamos escuchar el set de esa noche, por mucho que ya lo hubiésemos disfrutado (sabíamos que por mucho que presentasen disco iban a caer unas cuantas de los anteriores -‘Benlliure’ o ‘Robert Told Me To’, por decir un par-) y, lo que es más importante, dejarnos llevar. La pena es que no se llevaron todo el calor que se merecían. Al menos no el del público (el de la sala si, pues quien ha estado tocando allí sabe lo que se suda), él cual hasta casi el final, cuando arremetieron con una versión de ‘All My Friends Are Dead’ de Turbonegro, estuvo bastante parado. En si podrá parecer una lastima, pero tras hablar con ellos después de su concierto, no solo sabemos que no, sino todo lo contrario, que se llevaron una gran recuerdo para la saca. Y para una banda de su nivel (de aceptación, no de calidad) eso es suficiente. La independencia alternativa es lo que tiene.

Texto y fotos: Jorge Garrido Yuste

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