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Crónica: Samiam + Pears + I’M @ Estraperlo Club, Badalona (26-07-17)

» Publicado el 24 ago por Jorge

Hace unos años las bandas que giraban en verano por Europa lo hacían casi exclusivamente en junio/julio, aprovechando el grueso festivalero del viejo continente. Ahora, tiempo después, esa tendencia está cambiando, pues muchas prefieren alargar el periodo estival en sus países de origen y venir por aquí en Agosto (o finales de julio o primeros de septiembre). La lista es larga, tanto como posibilidades tienen para tocar. La pena es que la mayoría de ocasiones, debido a la forma de ser del español medio, estas se olvidan de nuestro país para escoger otros destinos (en parte debido a que muchos promotores aprovechan para descansar). De ahí que no pudiésemos desaprovechar la ocasión de ver a SamiamPears juntos en alguna de las tres fechas que tenían por aquí a finales de julio, más si cabe con lo poco que se prodigan en directo en España.

Sin faltar a la tradición antes de los dos platos fuertes de la noche estaba programada una banda local. En esta ocasión la escogida fue I’M. Para muchos, parte del público inclusive, eran unos desconocidos que venían a calentar el ambiente (aun no había mucha gente dentro del Estraperlo Club) con su punk-rock noventero. Y vaya que si lo hicieron. Si bien es verdad que las voces no terminaron por engancharnos y que durante toda su actuación nos molestó un ligero ruido de su amplificador, sus ganas y su buen hacer, que muchas veces es lo que importa, nos llevaron en volandas y consiguieron que nuestros cuerpos calentaran como es debido ante lo que estaba por llegar.

Porque está claro, no todos los días se ve a Samiam Pears en España y, mucho menos, juntos. Una velada que desde que se anunció hace unos meses se convirtió en un must en toda regla; una cita a la que acudir sin pensar mucho en que tendría lugar un miércoles de finales de julio (lo que provocaría horarios de verano -nadie podía esperar llegar antes de medianoche a su casa-) en Badalona (que no Barcelona, como suele ser habitual). Porque la buena música puede con todo, hasta con el posible sueño que íbamos a tener a la mañana siguiente. Pero, ¿merecería de verdad la pena?

Sobre el papel si, sobre todo contando con que no había mucha competencia y el mono nos hacía esperarlo con más ganas. Y pasadas las 12 de la noche, cuando mirábamos el reloj a la espera de que Samiam hicieran el bis de rigor, también. El sudor a aquellas horas, tras dos actuaciones y unos cuantos “bailes” en el pit, demostraron que mal no nos lo pasamos. Aunque siendo sinceros, podríamos haber disfrutado más. Pears, los segundos en salir a la palestra, eran los que deberían haberse aupado como la “potencia” de la noche, pero prefirieron pasárselo bien ellos solos. A lo largo de todos los años que llevamos por aquí viendo conciertos hemos disfrutado de todo, incluso de cosas peores, pero nos decepcionó un poco el comprobar como sus cuatro integrantes decidieron beber en demasía antes de subir al escenario y con ello lastrar su actuación. Una concierto que, a pesar de ese punto, que les llevó hasta el punto de provocar que hubiera más parones de los necesarios y que no engancharan tanto como deberían haberlo hecho, no podemos calificarlo negativamente. Porque, pasarlo bien lo pasamos, aunque no fuera todo lo que esperábamos. Y la culpa de ello fue en parte su set (‘Forever Sad’, ‘Victim To Be’, ‘Breakfast’…).

Para cerrar la noche teníamos a Samiam. Los californianos volvían a España unos cuantos años después (como para no recordar sus fechas junto a Eric Fuentes & El Mal) sin más excusa que la de tocar por el placer de tocar. Porque al final lo importante para girar es que haya quien te quiera programar y, por ende, ver encima de un escenario. Y, aunque nos parezca curioso o lo que sea, ellos tenían su público. Ese que un miércoles de finales de junio, en pleno verano y con previsiones de horario tardío, se acercó hasta Badalona, ciudad del extrarradio de Barcelona, cual feligrés. Pues la música, como la religión, causa en algunos, entre los que nos encontramos, tal devoción que nos hace cometer locuras para ver a nuestros grupos favoritos. Porque, ¿qué fan del emocore, el emo primigenio de allá por los 90, no ha vibrado con Clumsy (Atlantic) o Astray (Hopeless Recrdos/Burning Heart) -sobre todo este último-? Pocos, aunque todos ellos de cierta edad, como comprobamos aquella noche. En este país ya existe una lista de grupos que, aun siendo muy míticos, suelen atraer a un público de otra generación, dejando a los más jóvenes, que suelen gustar de otras cosas, en casa. ¿Mal o no? Ahí está el debate. Suelen ser formaciones con un sonido continuista y que no evolucionan, de ahí que difícilmente conecten con las nuevas generaciones, valga la redundancia. Pero a nosotros eso es algo que nos da igual, incluso cuando muchas de sus canciones tratan de temas que ya se les quedan anticuados (‘Sunshine’ o ‘Super Brava’, entre otras), porque cuando lo que hacen, lo hacen bien (bastante digno les quedó Trips -Hopeless Records-, su última referencia larga hasta la fecha), no se les puede poner pegas. Incluso mucho menos si vienen a darnos felicidad (se notaba que a pesar de los años estaban contentos de poder seguir ahí tocando sus creaciones y, sobre todo, teniendo a quien agradar con ellas). Quizás no dieran el mejor de los conciertos posibles y no entre en nuestro top de 2017, pero cuando hay escasez de bolos, como comentábamos al principio, fuera ya del circuito festivalero, entran que da gusto y más si nos trasladan a otra decada. ¡Viva el emocore, coño!

Texto y foto: Jorge Garrido Yuste

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