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Crónica: Hellfest 2013 @ Clisson, Francia (21, 22 & 23-06-13)

» Publicado el 31 jul por marggotj

Un infierno inmerso en un entorno paradisíaco es lo que me encontré nada más pasar por primera vez el control de acceso al recinto del Hellfest, un evento musical de grandes dimensiones en el que se dieron cita más de un centenar de artistas, desde bandas emergentes y alguna que otra estrella olvidada hasta algunos de los grupos más cotizados del momento.

21 DE JUNIO (primera jornada)

Las dos primeras jornadas estuvieron marcadas por el hard rock ochentero. El ver la cantidad de gente que llevaba la pulsera de día hizo presagiar que sería un día tranquilo hasta que me detuve en mi primera parada, el escenario Warzone. Allí nos congregamos unos cuantos para disfrutar de un set de Berri Txarrak de sólo 30 minutos pero que con temas como ‘Denaz Ez Du Bailo’, con el que arrancaron, luciéndose con los riffs de ‘Dortoken Mendean’ o emocionando con la maravillosa ‘Iraila’, de su último disco Haria, lograron algo que otros grupos no consiguen en hora y media de actuación, que no es otra cosa que todos los asistentes saliéramos con una sonrisa permanente y con las pilas cargadas para el resto del día.

Con paso firme me dirigí a la fiesta que nos tenían preparada Hardcore Superstar en el Main Stage 1, un bolo que estaba centrado en su nuevo álbum pero en el que los suecos rescataron para los más fans algunos de sus hits como ‘We Don’t Celebrate Sundays’ con el que pusieron fin a su show con nota. Como si de una carrera de relevos se tratara, me fui a descubrir una de las carpas del recinto,en concreto la que ocultaba los dos escenarios estrella para los aficionados del metal extremo: Altar y Temple, que ofrecían conciertos alternados. En aquél momento era el turno de Tyr, quienes con su folk teñido de black metal me entretuve bastante mientras aguardaba por uno de mis imperdibles del cartel, Black Breath, que me esperaban en la carpa Valley, la meca del rock clásico, el sludge y el stoner. El combo norteamericano cumplió con mis expectativas de principio a fin demostrando en toda regla que con talento y creatividad se puede conseguir la mezcla perfecta del metal y el hardcore de la vieja escuela. Todavía alucinada por lo que había presenciado volví al escenario principal dispuesta a retroceder en el tiempo gracias a la maratón ochentera que ofrecerían Twisted Sister, Europe y Whitesnake.

Si se hubiera tratado de una competición olímpica, la medalla de bronce se la hubiera dado a Europe por resultar sosos incluso con ‘The Final Countdown’, todo un himno del heavy metal. La de plata se la llevaría de calle Twisted Sister por habernos hecho pasar uno de los momentos más dulces del viernes y el claro vencedor del oro hubiera sido Whitesnake con un David Coverdale entregado e impecable durante todo el concierto, el cual se ganó el cielo con la interpretación de ‘Is This Love’ . Minutos después y con el subidón de romanticismo de Coverdale y compañía volví al Valley para ver a Sleep, un grupo con un sonido indiscutible pero que no supe disfrutar lo suficiente quizá por el cansancio acumulado. Con muchas horas de bolos y alguna que otra parada para cenar o ir al mercadillo a curiosear llegó la hora de ver a Def Leppard, los protagonistas del día que, en vez de despertar admiración no terminaron de despegar a pesar de animarnos con ‘Lets Get Rocked’ en la primera parte de su show. La segunda parte se vio mermada por el bajón que nos entró a muchos mientras veíamos con resignación el cortometraje de 15 minutos incluido en su set.

Quedaban pocas horas para que finalizara la primera jornada pero tenía que ver todavía a Scott Kelly y los suyos sobre las tablas del Valley. Haciendo honor a su nombre, Neurosis ofreció la experiencia más caótica que he vivido en un bolo. Tras esa experiencia extrasensorial todavía me quedaba un último cartucho que quemar el viernes. Si bien es cierto que mi primera apuesta era ir a saltar con Sick Of It All en el Warzone, al final me decanté por ver de nuevo el espectáculo de metal operístico de Tobias Sammet y sus Avantasia, sin sorpresas respecto a lo vivido el 1 de Junio en Barcelona, gocé de nuevo de cada una de las piezas de su set y me fui a descansar agotada pero satisfecha.

22 DE JUNIO (segunda jornada)

En todo festival que se precie siempre hay un concierto que se espera con más ganas. En mi caso tendría lugar el sábado en plena madrugada por lo que me esperaban unas cuantas horas de impaciencia que soportar, pero que se hicieron amenas gracias a algunas de las bandas que escogí ver durante el día. Para empezar, unos Asking Alexandría, que me borraron la mala imagen que dieron la primera vez que los vi en el Groezrock de 2011 hasta grupos de la escena noventera del extinguido nu-metal como P.O.D. merecedores de presidir el Main Stage 2 pero que, junto al retorno de los Coal Chamber de Dez Farara y unos sobrevalorados 3 Doors Down terminaron siendo eclipsados por la apisonadora del metalcore actual, Parkway Drive, una banda que, tras 10 años de carrera continúa escalando posiciones y sobretodo garantizando su continuidad.

Encantada me fui corriendo al Warzone para no perderme ni un minuto del concierto de Gallows. Wade demostró tener carisma como lo hizo en su día con Alexisonfire e incluso se atrevió a hacer un stage diving acompañado de uno de los guitarras emulando lo que hizo Frank Turner con Pure Love en Meerhout este año. El suyo fue uno de mis shows preferidos del fin de semana gracias a lo bien que sonaron en directo las canciones extraídas de su disco homónimo. Seguí mi particular horario volví a ver a A Day To Remember, que para mi desconcierto no estuvieron a la altura de un escenario principal como el Main Stage 2 y más tratándose de su debut en el festival. Los siguientes en pisar ese escenario fueron Papa Roach que congregaron a mucha gente y ofrecieron un buen show. A juzgar por la respuesta del público, Jacoby y compañía dieron uno de los conciertos más divertidos del sábado. Gracias al ritmo moderado que llevaba pude disfrutar de nuevo en el Warzone de otro conciertazo, esta vez se trató de la descarga atronadora de Converge, gracias tanto a temas de sus primeros discos como a los escogidos de su última obra All We Love We Leave Behind (Deathwish Inc.). Enamorada de su directo y satisfecha regresé al Main Stage 2 para dar otra oportunidad a Bullet For My Valentine, el combo no logró convencerme con su nueva imagen de rockeros y sobretodo por la escasa calidad vocal de Matt.

Nada más terminar me escapé aliviada a la carpa con un café en mano para ocupar un buen lugar frente al escenario Temple y no perderme ningún detalle del concierto que más esperaba de todo el cartel, el de Immortal. Como aperitivo pude escuchar el doom añejo de Candlemass que tocaban al otro lado de la carpa en el escenario Altar. El recinto comenzaba a llenarse poco a poco y presagiaba el colapso en el momento en el que Abbath acompañado de sus dos secuaces nos saludara con su habitual “hello motherfuckers”. Tras su saludo amable comenzó la fiesta, porque sí, se trataba de una buena juerga de black metal llena de riffs demoniacos, headbangings contínuos y un bombo atronador que acompañaban cada una de las piezas elegidas para la velada: ‘Sons Of Northern Darkness’, ‘The Rise Of Darkness’,’Unsilent Storms In The North Abyss’,’Northern On Fire’, ‘In My Kingdom Cold’, ‘Tyrants’, ‘Throned By Blackstorms’, ‘All Shall Fall’, ‘Withstand The Fall Of Time’ y como broche de hielo su esperada ‘One By One’. Si pensabais que en un concierto de los noruegos todo serían sangre, sudor y lágrimas para mi fueron dolor de cuello, sudor y risas, puede que también soltara alguna que otra lagrimilla cuando se despidieron triunfadores pero sobretodo por haber tenido la suerte de presenciar su magno espectáculo delante de miles de personas que abarrotaban el Temple aquella madrugada.

De la oscuridad del Temple me fui a tomar aire al Warzone, allí despedí la segunda jornada con Bad Religion y su selección de clásicos y algunos de sus nuevos temas de su último disco True North (Epitaph). El doctor y compañía ofrecieron un concierto enérgico que apenas hizo que se echara de menos a Greg Hetson. Como si fueran las ocho de la tarde Greg y Jay junto a los tres músicos de estudio que les acompañan en su gira salieron a darlo todo frente a un barrizal lleno hasta los topes y descargaron un arsenal que contenía un total de veintiún canciones entre las que se encontraban hits obligados como ‘Anesthesia’, ‘Generator’, ‘I Want To Conquer The World’, ‘You’ , ‘Punk Rock Song’ y ‘American Jesus’, entre otras muchos. Como anécdotas quedaron la visita fugaz de Fat Mike y un riff a lo sabbath quizá fruto del actual revuelo creado por el reciente regreso de los padres del heavy metal. Tampoco faltaron algunas de sus nuevas creaciones incluidas en su último álbum True North como ‘Past Is Dead’ con la que abrieron el show, el tema que da el título al disco, ‘Dharma And The Bomb’, la contundente ‘Fuck You’, ‘Vanity’ y ‘Dept. Of False Hope’ con la que dijeron adiós tras haber cumplido. Con ellos terminaba el segundo round de este festival y lejos de caer en la tentación de irme de fiesta me fui a descansar unas pocas horas y así, recuperar la energía suficiente para lo que aún estaba por venir.

23 DE JUNIO (tercera jornada)

Todo lo bueno se acaba y en este caso, ocurriría el domingo, el tercer y último día del festival. Era el turno de disfrutar de un cartel con grandes nombres entre los que figuraban Gojira, Volbeat, Stone Sour y apuestas seguras como Graveyard, Ghost o Danko Jones. Como militante en Dead Generation (Club Oficial de Fans de Stone Sour) permanecí emocionada por volver a ver a mi grupo de metal moderno favorito y sobretodo a Corey Taylor, pero el domingo también tocaba Papa Emeritus, líder de un grupo que, poco a poco ha creado tal expectación hasta el punto que, tal vez , debido a la cancelación del grupo Clutch por motivos familiares, intercambió su escenario con Glen Danzig y pasó de tocar en la carpa Valley a las ocho de la tarde a pisar en plena medianoche el Main Stage 2. Quedaba todo un elenco de grupos que ver antes de que eso ocurriera y como aperitivo matutino la opción elegida fue el grupo nobel de hard rock Heaven’s Basement que demostró sobre el Main Stage 1 tener agallas suficientes como para comerse gran parte del pastel a repartir entre sus compañeros de escena.

Y si hablamos de promesas, otros que ya han dejado de serlo son Graveyard. La cantidad de seguidores y curiosos que se acercaron al Valley se quedaron petrificados por el buen hacer de los suecos sobre las tablas, alabaron con aplausos cada una de sus intervenciones como su preciosa ‘Slow Motion Countdown’ o ‘An Industry Of Murder’ extraídas de su segundo LP Lights Out (Stranded Rekords/Nuclear Blast) y ‘Ain’t Fit To Live Here’ que abre su primer disco, por mencionar algunas. Tras una pausa para comer al son del directo de Danko Jones y escuchar atentamente a Spiritual Beggars, otra de mis sorpresas, corrí a tomar posiciones para ver a la banda anfitriona de esta edición, Gojira.

Los hermanos Duplantier ejercieron su papel y se ganaron el título de profetas en su tierra nada más comenzar. Miles de asistentes de todas las generaciones posibles asistían atónitos ante la magnífica actuación que ofrecieron gracias a un set completo que resumía su discografía y que mostraba una cierta evolución en su sonido quizá debido a la dirección tomada en su último larga duración L’Enfant Sauvage (Roadrunner Records). Una hora les bastó para dejarse la piel en cada una de las canciones elegidas, entre las que destacó el comienzo épico con ‘Explosia’, seguida por ‘Flying Whales’ y ‘Backbone’,  y por otras como ‘L’Enfant Sauvage’, que fue dejando paso poco a un inmenso wall of death en ‘Wisdom Comes’ y a una jam donde los dos hermanos se lucieron delante de sus paisanos y de los extranjeros que les veíamos. Tras la clase magistral sonaron ‘Fire is Everything’, ‘Oroborus’ y ‘Where Dragons Dwell’ con la que cerraron un concierto de una técnica y elegancia perfectamente alineadas. Satisfechos tras la masterclass de Gojira me tomé un descanso viendo y escuchando a los progresivos Symphony X mientras aguardaba en el escenario más grande para ver a Stone Sour.

Agradezco mucho mi pasión por el grupo, la que, sin duda, me ayudó a soportar el set denso ofrecido por los inquilinos del Main Stage 2. Nerviosa como toda fan que se precie, asistía a otro concierto enorme de los de Iowa, encabezados por Corey arrancaban con el medley de ‘Gone Sovereign’ y ‘Absolute Zero’, ambos incluidos en la primera entrega de su último disco conceptual House Of Gold And Bones (Roadrunner Records) junto a ‘RU486′ también de la primera y ‘Do Me A Favor’, la única pieza recogida en la segunda parte que editaron en la primavera de este año. Por supuesto no faltaron canciones de sus anteriores discos, repartido a partes iguales con el álbum doble, su segundo disco Come What Ever May (Roadrunner Records) fue el otro gran protagonista de la noche con hits como ‘Made Of Scars’, con el que botamos alegremente; ‘Through Glass’, que sonó inmensa junto a los coros de algunos y ese comienzo desgarrador; o la rápida ‘Hell & Consequences'; y ’30/30-150′ para poner fin a su actuación, en la que dejaron hueco a un par de ases como ‘Bother’ y ‘Get Inside’ de su disco debut o los singles ‘Mission Statement’ y ‘Say You’ll Haunt On Me’ de Audio Secrecy (Roadrunner Records). La segunda estuvo precedida por su particular homenaje a Black Sabbath con ‘Children Of The Grave’ y después dio paso a otra gran versión, esta vez en acústico y en solitario, del clásico de Alice In Chains, ‘Nutshell’, interpretada por un sentido Corey Taylor empuñando su acústica como sólo él sabe.

Con su bolo empecé la recta final del festival francés y eso que todavía quedaban los dos platos fuertes de los escenarios principales: Volbeat, el grupo danés, que ahora tiene en sus filas al gran trasher Rob Caggiano , era el cabeza de la noche y le tocaba la misión de cerrar a lo grande el Main 1. Puedo decir que lo hizo y de manera sobresaliente manteniendo el tipo todo el tiempo gracias a una buena velada de trash ‘n’ roll, así como regalarnos un duelo imposible nada más terminar la primera canción, ‘The Nameless One’, cuando Barney, vocalista de Napalm Death, se unió a Michael Poulsen pocos minutos antes de descargar su grindcore en el Warzone. ‘Evelyn’, la canción elegida, sonó brutal. Aquel instante fue, sin duda, el momentazo de todo el fin de semana.Ya recuperados pudimos gozar con cañonazos como el hit ‘Sad Man’s Tongue’, la melódica ‘Lola Montez’, extraída de su nueva obra Outlaw Gentlemen & Shady Ladies (Vertigo/Universal), del que también tocaron ‘Dead But Rising’ y The Hangman’s Body Count’. Por suerte, la mayor parte de su setlist fue una revisión de temas de sus discos anteriores como ‘Maybellene I Hofteholder’, ’16 Dollars’,’Mary Anns Place’,’The Mirror and The Ripper’ y ‘Pool of Booze, Booze, Booza’, con la que pusieron el broche de oro a un show a la altura de los grandes del rock ‘n’ roll, metal y punk.

Al terminar di un giro a la izquierda para contemplar la finalización del montaje del concierto que ofrecerían Ghost. De los suecos podría decir que he necesitado verlos en plena oscuridad para creérmelos, las dos veces anteriores en España no me habían convencido como sí lo habían conseguido sus dos discos. Impecable la puesta de escena comenzando con la esperada procesión de los Ghouls, que presidían el escenario como si fueran cardenales dando paso a su líder, Papa Emeritus, que apareció como una auténtica eminencia. Fue una lástima no poder haber apreciado las impresiones reales de Emeritus debido a la máscara de látex que utiliza para ocultar su identidad. La de Clisson, no iba a ser una actuación cualquiera, era su noche y la banda al completo tenía que demostrar lo que habían venido a hacer en el mundo de la música y borrar la imagen de moda pasajera que muchos tienen en su cabeza. Su puesta de largo en el Main 2 no estuvo exento de imprevistos.

Como si de una novatada se tratara, la electricidad se cortó unos minutos, tiempo que aprovecharon los músicos para dejar que percibiéramos el crudo sonido de sus instrumentos desenchufados y con el que supieron salir muy bien del paso. Si soy sincera, creía que se trataba de algo preparado. Durante el tiempo del que disponían interpretaron de manera notable canciones de sus dos discos. Tras el arranque con ‘Masked Ball (Jocellyn Pook song)’ siguieron sus plegarias con ‘Infestissumam’, ‘Per Aspera Ad Inferi’ coreada por todos los fieles y, tras el saludo obligatorio, sonaron potentes ‘Con Clavi Con Dio’ y las demás canciones que comprendía el menú diabólico y perverso que nos tenían preparado: ‘Prime Mover’, ‘Elizabeth’, ‘Secular Haze’, ‘Body And Blood’, ‘Stand By Him’, en la que aplaudimos como posesos bajo las órdenes de Emeritus, ‘Death Knell’, ‘Satan Prayer’ y ‘Génesis’, con tropiezo técnico incluido. Aprovechando el cambio de escenario alargaron su actuación y pudimos escuchar unos cuantos cánticos más como ‘Ghuleh/ Zombie Queen’, su actual single ‘Monstrance Clock’ y como colofón a estos tres días, dos que no podían faltar, ‘Year Zero’ y ‘Ritual’ con las que no sólo los fans del grupo disfrutaron. ¿Cómo hubiera sido este concierto en el Valley? ¿Tal vez como en una sala? Ojalá pronto podamos comprobarlo.

Pasadas las 2 de la madrugada y tras confesar mis pecados al Papa me despedí exhausta pero muy feliz del infierno de Clisson, al que espero volver algún día.

TextoMaría José Rodriguez

Fotos© Hellfest (y quien aparezca en cada foto -Ozirith.com e Insane Motion-)

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