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Crónica: Groezrock 2017 @ Ham & Meerhout, Bélgica (28, 29 & 30-04-2017)

» Publicado el 26 jul por marggotj

En la redacción somos creyentes de la religión del punk-rockhardcoremetal. Una religión que nos lleva año tras año a peregrinar, en mayor o menor medida, a la fría Bélgica para disfrutar del Groezrock. Y este 2017 no ha sido menos.

28 DE ABRIL (warm-up show)

Hace siete años que pisé Meerhout por primera vez. Con los años uno cambia el camping por un alojamiento más cómodo pero lo que no cambia, y lo puedo corroborar, es la ilusión por volver a entrar al recinto del Groezrock.

Como ya empieza a ser costumbre acudir a la fiesta de bienvenida organizada en paralelo y que cuenta en su cartel con algunos de los grupos que tocan en el festival. En esta ocasión, tres fueron mis reclamos para desplazarme hasta la localidad de Ham: Red City Radio, Stick To Your Guns y Belvedere. No me despedí en condiciones de los últimos pero en cambio, sí pude escuchar en directo el tema nuevo de los de Oklahoma y contemplar atónita a los seguidores de los hardcoretas que, a pesar de haber tocado de penúltimos, cumplieron como auténticos cabezas de cartel de la velada.

29 DE ABRIL (primera jornada)

Si la puntualidad británica de los horarios no hubiera estado reñida con la gestión de colas para acceder al recinto, podría haber disfrutado del concierto de Red City Radio desde el minuto 1 pero no pudo ser, una vez más me perdía la canción con la que el combo inauguraría el cartel del escenario principal a las 12 del mediodía. No hubo ninguna sorpresa respecto a los temas que tocaron en la fiesta de bienvenida. Por segunda vez, pude comprobar lo bien que suena ‘If You Want Blood (Be My Guest)’.

Toy Guitar era una de las suculentas novedades del primer día que vi de refilón en el Watch Out Stage ya que, me faltó tiempo para volver al escenario grande y ocupar un buen lugar a la hora de que Chris y el resto de integrantes de The Flatliners salieran a defender su nueva y controvertida obra Inviting Light (Rise Records). Los escépticos pueden estar tranquilos porque los canadienses no escatimaron en las ganas de estrenar sus nuevas canciones ni tampoco en recordar algunos de sus clásicos.

Con el subidón fui a relajarme un rato con Skyharbor. La primera jornada ya prometía ser excepcional con las actuaciones de Deafheaven y Deftones pero con este combo de post-rock llegué a levitar mentalmente mientras me metía sigilosamente en las primeras filas bajo la carpa del Back To Basics stage.

Sin duda, el descanso que me permití fue más que necesario, porque el siguiente en pisar el escenario principal era ni más ni menos que uno de mis imperdibles: The Menzingers. Era la cuarta vez que veía a este cuarteto de Philadelphia y una vez más, gracias a los belgas. En esta ocasión, traían bajo el brazo una nueva colección de himnos cargados de nostalgia e hilados con estribillos muy pegadizos (‘Tellin’ Lies’, ‘After The Party’, ‘Lookers’ y ‘Thick As Thieves’, entre otras). Tom y Greg saben cómo fidelizar con sus seguidores y aunque esta vez no sonó ‘Casey’, ni tiempo nos dieron para protestar por ello cuando sonó el primer acorde de ‘Nice Things’, I Don’t Wanna Be An Asshole’ o ‘Remission’, con la que terminaron su irresistible set de 45 minutos con el que seguramente han captado a nuevos fans que, por fin, les habían marcado en su running order.

Conforme con lo que dio de sí el bolo de The Menzingers me fui a catar el directo de otra banda que en 2017 ha sido una revelación, al menos para mi, Petrol Girls, cuyos miembros agotaron su combustible sin darnos apenas tiempo para coger un poco de aire entre tema y tema. Si aun no habéis escuchado Talk Of Violence (Bomber Music/Laser Life Records), su obra de debut, no se a que esperáis. Punk-rock sin aditivos directo a nuestras caras.

Quienes sí me dieron un respiro fueron Bouncing Souls, a los que vi un rato para disfrutar de un par de clásicos. Poco más puedo añadir teniendo en cuenta que tenía la mente puesta en el escenario mediano, o mejor dicho, en el marco de las propuestas más arriesgadas ya que, por sus tablas desfilaron una variedad de bandas cuyo sonido se desfasaba de la oferta habitual del festival belga.

Uno de esos riesgos era Deafheaven. Muchos lo sabíamos pero ellos no fallaron, sino, todo lo contrario. Estaban más que preparados y tras darle los últimos retoques a sus instrumentos, salieron con un espléndido George Clarke al mando. El vocalista bordó su papel sin problemas gracias en parte a que la audiencia le respondía con cada movimiento que articulaba mientras impartía una clase sobre lo que significa la palabra shoegaze. Daba igual que se tratara de una voz gutural eterna, una serie de solos de cuerda interminables o una percusión atronadora; los gritos de complicidad y el alzado de cuernos fueron signo de que el goce era máximo durante su concierto. Esa noche Deafheaven nos conquistó nada más poner un pie sobre las tablas del Back To Basics y sólo le hicieron falta unos pocos temas extraídos en su mayoría de su última obra, New Bermuda (Anti). Aunque el suyo fue uno de mis conciertos favoritos de la primera jornada no eclipsó en absoluto las últimas actuaciones con las que la terminé.

Tim Vantol, rodeado de su séquito de músicos, hizo su aparición en medio de una multitud que se concentró delante del escenario Watch Out, el más pequeño en dimensiones pero no por ello el menos sorprendente. Es cierto eso de que se disfruta más de un concierto si le dedicas tiempo suficiente para empaparte bien de su música antes de asistir. En mi caso, reconozco que escuché varias veces el último disco del holandés junto a sus himnos y vaya si lo noté, lo que sientes y vibras cuando reconoces al instante una melodía bien vale la pena destinar parte del tiempo libre que tienes para escucharla de forma repetitiva.

La paz que me transmitió Tim se compensó con la energía desmedida con la que Underoath arrasaron el escenario principal. El suyo era el retorno de esta edición y obviamente, su nombre estaba marcado en mi particular running order. Sin embargo, mi objetivo principal del sábado era Chino Moreno y ese detalle hizo que inconscientemente no apreciara como debiera el concierto de los canadienses y en su lugar, me decantara por guardar fuerzas y equilibrio para saborear los dos platos fuertes que quedaban, Thrice y por descontado, Deftones.

Dustin y los suyos nos obsequiaron con una actuación brillante a la que no le puedo poner ningún pero. La luz que emanaba el grupo con cada acorde se imponía a la oscuridad que asolaba su puesta en escena a propósito. El público mudo sólo podía mantenerse estoico coreando sus himnos (‘Stare In The Sun’ como punta de lanza) y aplaudiendo a alguna de las piezas extraídas de su último disco (‘Black Honey’, por decir una).

Con la piel hecha trizas y mis pulsaciones a más revoluciones de lo normal aguardaba en una buena posición a Deftones. Desde el primer instante en que la banda anunció que pisaría Meerhout en su corta gira europea de primavera estuve conteniendo las ganas de que se materializara ese momento. Prevenida por las opiniones de mi entorno, no esperaba ni mucho menos que fuera el mejor show del festival. Esa fue la razón por la que logré gozar de cada minuto de su repertorio sin entrar a hacer juicios de ningún tipo y así he querido plasmarlo en las siguientes líneas.

Su condición de cabeza de cartel permitió al combo norteamericano tirar de una gran escenografía pero por suerte, poco cargada y con la iluminación suficiente para poder contemplar el show en todo su conjunto. Nada más comenzar con ‘Korea’ Chino se dirigió a las primeras filas y por poco no se pierde en ellas. Además de interpretar ‘Gore’ , que da nombre a su nueva obra, Deftones nos recordaron alguna de las piezas del Koi No Yokan (Reprise Records) -‘Tempest’, ‘Rosemary’ y ‘Swerve City’- y por supuesto, no se olvidaron de sus hits noventeros y nu-metaleros que a más de uno provocó una lagrima de nostalgia: ‘Digital Bath’, ‘Change (In the House of Flies)’, ‘Be Quite and Drive (Far Away), ‘My Own Summer (Shove It)’, ‘Rocket Skates’…

Entre saltos, su vocalista tuvo tiempo para empuñar su guitarra y ofrecer su imagen más serena. Sin embargo, la constante durante toda su actuación fue su entrega total y la del público hasta tal punto que Chino incluso sufrió un percance en su pie; hecho que fue noticia al día siguiente con la cancelación de su concierto de Colonia (Alemania). Por suerte para el Groezrock, su lesión pasó desapercibida y pudimos disfrutar del directo el tiempo que estaba programado.

30 DE ABRIL (segunda jornada)

Este año las nubes también nos dieron tregua el segundo día del festival y eso hizo menos costoso madrugar para pisar el recinto a primera hora. En mi lista había marcado a Nothington, los encargados de inaugurar el Back To Basics. Chris, Jay y compañía presentaron algunos temas de su nuevo y flamante álbum In The End (Red Scare Industries), además de dar un repaso a su discografía anterior, algo que, de no haberlo hecho, sus seguidores no les habrían perdonado ya que habían pasado muchos años desde que anunciaran su hiato, un parón al que han puesto fin, de momento, con el mencionado nuevo disco.

Si de algo estaba segura en esta edición era de que el show del dúo canadiense Mobina Galore no iba a dejarme indiferente. Canadá siempre exporta artistas que son de mi agrado y estas chicas demostraron sobre las tablas del Watch Out porqué su música ha generado tanta expectación desde que salió al mercado Feeling Disconnected (New Damage Records/Gunner Records). Sin desmerecer su trayectoria, compuesta de un primer LP y varios sencillos, he de resaltar que haber acompañado a Against Me! en su gira europea del pasado otoño les ha convertido en un grupo emergente y por ello, no sería extraño verles de nuevo en suelo europeo interpretando temazos como ‘Going Out Alone’. Y tan contentos estaríamos si uno de los lugares donde los tocasen fuese España.

Como se suele decir, en la variedad está el gusto y en mi caso particular, si hay un grupo de punk cuya veteranía me resulta admirable, ese es Cock Sparrer. Llevan vigentes más de treinta años y este 2017 se reafirmaban con un nuevo álbum titulado Forever (Randale Records) que está repleto de buenos canciones. Para muchos eran un reclamo más que suficiente para acudir a Bélgica y eso se notó mucho en el ambiente.

Ignite es otro combo de la vieja escuela más que disfrutable pero esta vez no consiguió despegarme del Back To Basics mientras descubría el talento que escondían Counterfeit. No me fui hasta que su joven líder terminó de liarla dentro de un escueto escenario que improvisaron en medio del pit.

La otra sorpresa del cartel no se hizo esperar. Se trataba de Jeff Rossentock, un cantautor americano (por decir algo) que venía a presentar su nuevo plástico titulado Worry (SideOneDummy). Una grabación por la que sentía mucha curiosidad en saber cómo sonaba en vivo, al igual que a la gran mayoría que rodeamos el escenario pequeño. El fiestón que se marcó durante todo su set tuvo como colofón la invasión de su escenario, una estampa que no es habitual en un cantautor pero tanto él como sus colegas de grupo no se quejaron de la oleada de asistentes que ansiaba acompañarles en su despedida.

Hice un descanso obligado para regresar al Watch Out para ver la evolución de los británicos Blood Youth que además estrenaban disco (Beyond Repair -Rude Records-), y no uno de hardcore cualquiera, sino uno de los más completos que se han editado en lo que llevamos de año. Un hecho que les permitirá formar parte de la próxima gira por Europa de Neck Deep, la cual tiene dos fechas programadas en España.

Las ganas de ver a los titanes del metalcore australiano, es decir, de Parkway Drive, impidieron que dijera un adiós como es debido a los ingleses pero es que, tras asistir a varios bolos de Parkway Drive en sala (el último unos días antes en Barcelona) y ser testigo de una espectacular actuación como la del Hellfest de 2013 (la cual os contamos por aquí), ya tenía ganas de verles ejercer el papel de cabezas que tanto se merecían. Y en tres palabras podría resumir su directo: trabajo en equipo. Ni siquiera la pedazo de batería que llevaban pudo eclipsar la foto que me llevé de recuerdo en mi memoria. Winston y el resto de miembros de Parkway Drive sin excepción interpretaron las canciones elegidas con la maestría que a todo cabeza de cartel se le exige.

Irrumpieron con la genial ‘Wild Eyes’, que daba paso a uno de sus clásicos más coreados, ‘Carrion’. Aunque su repertorio incluyó otras joyas como ‘Karma’, ‘Wild Eyes’ o ‘Sleepwalker’, no se olvidaron ni un momento de Ire (Epitaph), su último disco, y como era de esperar, tocaron un buen puñado de este. Entre todas cabe destacar dos por encima del resto: ‘Vice Grip’ y ‘Destroyer’ tronaron de una manera espectacular. Cuando ya estaban por la mitad del set de aquella noche en Bélgica Winston nos ofreció su lado menos agresivo con la controvertida ‘Writings on the wall’, un bajón del que nos recuperamos gracias a la última parte del show en el que las voces guturales y los riffs volvían a ser los protagonistas (unidos a su ya conocida versión de ‘Bulls On Parade’ de Rage Against The Machine)

Dejando a un lado su condición de artista, el vocalista nos quiso presentar a su madre que había salido por primera vez de las antípodas. Los aplausos en honor de su progenitora dieron paso al último asalto con ‘Swing’ (solo de batería incluido), ‘Crushed’ y ‘Bottom Feeder’ y así poner fin a otra edición del Groezrock maravillosa y que me ha dejado con ganas de volver el próximo año. Porque, ¿quien no querría ir todos los años con carteles así?


TextoMaría José Rodriguez

Fotos© Groezkrock (y quien aparezca en cada foto -Stigin Marcoen-)

(2) Comentarios

Acciones:

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    Luis
    26 julio, 2017 @ 23:07

    Un resumen espléndido. He sentido que estaba en el propio festival. Transmites lo que viviste de una forma muy certera, tanto como el entusiasmo que delata tu pasión por la música.

    Enhorabuena.

    Jorge
    27 julio, 2017 @ 12:33

    Lo principal a la hora de hacer una crónica es eso, que se note que disfrutas (y saber transmitirlo) con lo que estás viendo. A nosotros (al menos) no nos vale escribir por escribir. El que va a hacerlo ha de gustarle lo que va a ver. Y si eso no es así, mejor ahorrarse el trabajo.

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