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Crónica: Groezrock 2014 @ Meerhout, Bélgica (03-05-2014)

» Publicado el 16 may por Jorge

Tras la voragine que supuso la primera jornada, la más completa del Groezrock 2014, tocaba relajarse, aunque no mucho, con un día, aunque menos lleno de grupos no por ello menos importante.

Get Dead era el primer plato fuerte del último día y había que degustarlo frente al Monster Stage. Con el concierto ya empezado lleguamos para disfrutar del resto de canciones que nos tenían preparadas, todas ellas eran himnos de cualquier velada cervecera que se precie. No vamos a negar que echamos de menos tener un vaso en la mano en algún momento, pero lo cierto es que no me hubiera despegado de ellos por muchas ganas de brindar que pudiera tener mientras tocaran ‘Leave a Message’, ya que seguir el ritmo de ‘The Process’, ‘Problematic’, o corear el estribillo de ‘This One’s For Johnny’ merecía más la pena.

Si Get Dead nos habían dado los buenos días, los chicos de Colorado de Elway seguían haciéndolo con particular simpatía. Se pudo ver a un grupo contento de estar tocando en un festival así, y con la oportunidad de ser vistos por tanta gente, a pesar de las tempranísimas horas a las que tocaron; Tim, vocalista y guitarrista del cuarteto, ya nos decía que aquel público era el más grande que había visto en uno de sus conciertos hasta la fecha, así que no es de extrañar  que se mostraran agradecidos por ello. Ellos son otro de los grupos que apuntamos en negrita nada más terminar de verlos. Para los curiosos, echar una oreja, como hicimos nosotros durante media hora, a temas como ‘Passing Days’, ‘Song For Eric Solomon To Sing’, ‘Salton Sea’, ‘Ariel’ o ‘Prophetstown’. Una de las mejores cosas que te traes al acudir a este festival es los grupos que has visto por curiosidad o inercia y te han dejado con ganas de más, y Elway –entre otros- fue uno de ellos. Los siguientes no fueron tampoco para menos…

…Porque si tenemos que nombrar alguna sorpresa de esta edición sería la de The Smith Street Band, la banda procedente de las Antípodas (si van a ir al The Fiest 13 por algo será). En el festival belga ofrecieron un repertorio delicioso de folk punk gracias al buen rollo que transmitían canciones como ‘Postcodes (For People Who Will Not Arrest Me)’ de su primer album No One Gets Lost Anymore (Poison City Records), dos cortes de su último EP Don’t Fuck With Our Dreams (Poison City Records) como son el que da nombre al plástico y la increible ‘Ducks Fly Together’. Pero sin duda las más esperadas serían las que puedes encontrar en su segundo largo, Sunshine And Technology (Asian Man Records) como la divertida  ‘Young Drunk’, con la que pusieron fin a un directo impecable, de esos que te dejan con unas ganas tremendas de poder disfrutarlos en una sala de tu ciudad algún día.

Mientras tanto, en el Impericon Stage, se estaba cociendo otra nueva e interesante propuesta proveniente de Londrés, llamada Apologies, I Have None. Poniendo toda la carne en el asador, interpretaron –mayormente- canciones de London (Household Name Records) su disco debut, sin grandilocuencias sonoras; “sólo” punk rock con dejes folkies; rápido, pero elegante. Estamos convencidos de que, al igual que muchas otras bandas debido al volumen de grupos en sólo dos días, algunos de estos conciertos pasaran sin pena ni gloría para el grueso del público. Pero, como dijimos anteriormente, siempre vuelves con nombres de posibles promesas futuras. Recordaron fugazmente al grupo Sharks, y esperamos que donde éstos últimos lo dejaron, ellos continúen.

Los neoyorkinos The Casualties son otra de esas bandas que has visto varias veces en los últimos años -ya sea en salas (en la madrileña Gruta 77 dos veces -2012 y 2014-) o festivales (Resurrection Fest 2013)- pero te da igual… Si están en el cartel y tienes oportunidad, los va a ver de nuevo. Nada nuevo en el horizonte, más allá de ese frenético directo en el que se dejan la piel y ponen una de las notas más punkarras de todas; y tienen de donde echar mano, con una amplía discografía. Desde luego no se arriesgaron a casarse con ningún disco, y se dedicaron a tocar musts como ‘Unknown Soldier’, ‘Constant Struggle’, ‘Tomorrow Belong To Us’ o el ya mítico final con toda la carpa coreando ‘We Are All We Have’. Y lo bien que sientan todos esos sing-alongs a base de estribillos pegadizos. Por siempre The Casualties.

Pasadas las tres de la tarde y con un poco de comida en las manos nos acercamos al Impericon Stage. Una vez inmersos entre la multitud y en plena oscuridad pudimos satisfacer lacuriosidad de ver cómo se las gastaban en vivo I Killed The Prom Queen, sobretodo tras leer buenas críticas sobre su última obra. Su propuesta de metal con un punto hardcore nos convenció y, lo que es más importante, nos hizo prestarles atención desde que llegamos hasta que acabaron. En todo ese tiempo (40 minutos para ser más exactos) tocaron un poco de todo: ‘Beginning Of The End’, ‘To The Wolves’ o ‘Say Goodbye’, entre otras.

Tras una breve pausa volvimos otra vez al Impericon Stage, pero esta vez para algo distinto, pues tocaba ver a Doomriders, la banda heavy de este año y el proyecto paralelo de Nate Newton, el bajista de Converge. Quizás por propuesta no encajaban mucho, pero gracias a su magnetismo que nos arrastró conforme avanzaba su show hasta la primera fila para headbanguear a gusto, situación que aprovechamos al terminar para pedir el setlist a los miembros del equipo de seguridad, podríamos decir que fueron otra de las revelaciones del festival. Lástima que no llevaran ninguno, ¿a quién se le ocurre olvidar su lista de temas en su debut en un festival como el belga?

Tras una ración de sonidos agresivos con I Killed The Prom Queen y Doomriders, sentó de maravilla disfrutar del sonido punk más descafeinadocon ramalazos ska gracias ese trombón que gasta Snuff. Tampoco será otro concierto mayormente remarcable, pero supuso un soplo de aire fresco, casi diría que incluso de relax –pero ojo, tampoco demasiado- con estos londinenses, poseedores de un puñado de discos interesantes. Más aun habiéndose reunido de nuevo hace unos años, dando forma a un gran disco como 5-4-3-2-1-Perhaps!, estrenado el año anterior en el sello Epitaph, y del cual interpretaron varios temas mezclados junto a otros, obviamente, más clásicos y esperados por sus viejos y nuevos seguidores.

Ni el subidón metalero de Doomriders ni el dolor de cuello fueron obstáculos para aguantar estoicos en el recinto del Etnies viendo cómo preparaban todo para el concierto de Touché Amoré, grupo que nos hacía especial ilusión, ya que tienen en su haber uno de los mejores discos del estilo de los últimos años (ndr-Parting the Sea Between Brightness and Me). Bien posicionados pudimos escucharles bastante cerca y sentir sus canciones con más fuerza que nunca. Si a eso le añadimos pudimos comprobar que la voz de Jeremy Bolm es auténtica, os podemos garantizar que estabamos viendo uno de los mejores directos de todo el festival. Nuestras emociones a flor de piel y la admiración aumentaban desde el primer minuto con ‘Praise/Love’. Hasta nuestros amigos y conocidos que nos rodeaban se percataron de ello con el grito que pegamos cuando la enlazaron con ‘Anyone/Anything’. Como si de una “ola” gigante se tratara nos dejamos arrastrar por todos y cada uno de los temas que interpretaron de forma magistral, perfectamente coordinados y sin perder la compostura y la elegancia en una puesta en escena invadida por muchos valientes. En ese momento cada uno disfrutaba de su directo a su manera: unos, como parte de los redactores, subiendo al escenario para saltar al público; y otros, la otra parte de la redacción, poniendo los cinco sentidos mientras iban cayendo temas como ‘Just Exist’, ‘Pathfinder’ ,’DNA’ , ‘Harbor’, ‘Is Survived By’, ‘Art Official’ y sobre todo con ‘Non Fiction’. En definitiva, diferentes maneras de vivir la música, todas ellas respetables. Lo que no se puede negar es que Jeremy, Clayton, Nick, Tyler y Elliot nos pusieron el vello de punta y la carne de gallina con su directo, de ahí que saliesemos más felices de lo que podíamos esperar, por lo que quedamos muy satisfechos. Lastima que solo tuvieran 45 minutos para tocar, aun así, el cierre con ‘Method Act’, ‘Honest Sleep’ y ‘Condolences’ fue lo que nos merecían dar y así dejarnos grabado en la memoria su show.

Si el día anterior vimos a Descendents, al siguiente teníamos la rara oportunidad de ver a la otra banda surgida de los mismos miembros de ésta, a excepción de Milo Aukerman. Diferentes voces, pero misma actitud, reminiscencias líricas e igual estilo musical con ALL. Puede que más de uno nos lapide por esto, pero donde ayer triunfaron Descendents, hoy no lo hacían tanto estos veteranos músicos bajo este nombre. Puede que el set de canciones estuviera a la altura de las expectativas, pero a pesar de que estos viejos punk rockers se mueven bastante y le echan ganas, sonaron harto monótonos, y más allá de los fieles seguidores del conjunto, su actuación quedó lo suficiente en entredicho.

Otra de las razones por las que el concierto de ALL se fue a la deriva fue que, tras ellos, salían a escena en un concierto europeo en exclusiva Screeching Weasel, lo que a posteriori los dejo bastante rebajados. Estos locos de The Ramones no solo son una de las principales influencias de algunas de las bandas más exitosas de los noventa dentro de la escena punk rock/punk pop (digamos, Green Day, por poner un ejemplo), sino que además irrumpieron sin prácticamente hacer concesiones al público. No es que Ben Weasel -su mítico vocalista- no tuviera nada que decir, o tuviera un mal día, sino que quiso estirar el concierto al máximo en favor de ofrecer la mayor cantidad de temas posible. Aún no nos creemos el hecho de haber podido ver en vivo ‘I Wrote Holden Caulfield’, ‘Cindy’s On Methadone’, ‘Leather Jacket’ o ‘Hey Suburbia’, en un total de veinte disparos de punk.

Y si Screeching Weasel se comieron con patatas a ALL, los siguientes que vimos, los hardcoretas, por decir algo, Modern Life Is War, otra de las exclusivas del evento belga, les remataron. Es verdad que su estilo difiere en muchos puntos (potencia, tipo de show, escenario, etc), aun así lo visto encima del Etnies Stage difícilmente se nos olvidará, como ya pasó un par de horas antes en el mismo escenario con sus compañeros de sello Touché Amoré. Si hablamos de intensidad, y bajo su criterio se han de valorar los conciertos vistos, el suyo fue uno de los claros vencedores de la jornada, ya que su idea de apostar por temas antiguos, por regla general más pesados (‘The Outsiders (AKA Hell Is For Heroes Part 1)’, ‘Martin Atchet’, Fuck The Sex Pistols’, ‘Breaking The Cycle’, etc., y estás solo fueron las primeras del set), en vez de por los que componen Fever Hunting (Deathwish Inc.), su genial última obra, el segundo mejor disco del pasado 2013 para este medio, algo más rápidos, aunque a su forma (solo cayeron ‘Chasing My Tail’ y ‘Brothers In Arms Forever), hizo que nos volase la cabeza en el buen sentido del termino. Eran para muchos los más interesantes de todo el cartel, como pudimos comprobar preguntando entre la parroquia española allí presente, una etiqueta que supieron hacer cumplir con un show lleno de energía y sentimientos, algo poco existente en este tipo de sonoridades tan abrumadoras. Te podrán gustar más o menos pero el poder disfrutar de temas como ‘John and Jimmy’, ‘Marshalltown’, ‘By The Sea’ y, más aun, de ese memorable  final con ‘D.E.A.D.R.A.M.O.N.E.S.’, su canción más iconica, no tiene precio. Ojalá cumplan su palabra y vengan a Europa de nuevo, pues necesitamos grupos y directos como el suyo.

Y tras quedarnos noqueados con Modern Life Is War nos tocó correr, sin parar para nada, hacia el Monster Stage y no perdernos ni un ápice del show (porque eso es lo que fue) de los punk-poperos New Found Glory. A estas alturas donde muchos grupos, que no todos, se habían esforzado por dar el máximo en lo suyo, totalmente concentrados y con apenas palabras para los que estábamos abajo, se agradeció que empezáramos a ver conciertos que trascendían de la palabra y mutaran en una experiencia conjunta con el público. Porque en resumidas cuentas, y así de forma algo genérica, eso es lo que fue el concierto de la banda oriunda de Coral Springs, Florida (Estados Unidos): mucho sing-alongs, ya que el set escogido daba pie a ello (‘Understatement’, ‘Don’t Let Her Pull You Down’, ‘Anthem For The Unwanted’, ‘Truth Of My Youth’, ‘Failure’s Not Flattering’, ‘Dressed To Kill’, ‘Hit Or Miss’, ‘Truck Stop Blues’, etc), pero sobre todo mucha compenetración entre la banda, muy activa durante todo el tiempo que estuvo encima del escenario moviéndose por todo él totalmente hiperactivos, y el publico que se dio cita a primera hora de la noche en la carpa/escenario principal. Sin duda, un concierto así se echaba en falta y entre los norteamericanos y los siguientes en hacer acto de presencia por aquí (nos referimos a los suecos The Hives) nos dieron buena ración de ello. Antes de ello se despidieron como mejor saben, o sea con ‘My Friends Over You’, su tema más icónico.

El festival ya casi llegaba a su fin (¡maldita sea!), pero antes quedaban por ver a The Offspring, y no por ello olvidarnos de los grandísimos The Hives. Todo aquél que los haya visto –y mira si tenemos oportunidades, con la banda girando sin parar cada vez que sacan nuevo disco- sabrá que lo que ellos hacen sobre las tablas no son sólo conciertos; son auténticos shows en mayúsculas. Y el de aquella noche no fue menos. A lo largo de una hora, nos soltaron su ristra de temas más populares (‘Main Offender’, ‘Try It Again’, ‘Die, All Right!’, ‘Walk Idiot Walk’, ‘Hate To Say I Told You So’), sin pasar por alto su último disco (‘Go Right Ahead’, ‘Take Back The Toys’, ‘Wait A Minute’, ‘My Time Is Coming’). Lo grande de ver a los suecos en directo es que, los conozcas de antemano o no, Howlin’ Pelle Almqvist es uno de los mejores frontman que puedas echarte a la cara actualmente, y lo demostró durante todo el concierto como siempre con sus constantes saltos sobre el escenario, o su interacción con el respetable tanto encima como debajo del mismo. Apoteósico final con ‘Tick Tick Boom’, presentando a la banda y haciendo sentarse a todo el público para el salto y estribillo final. Simplemente The Hives. Su propio nombre es sinónimo de buen hacer como músicos y como “cabalgata” de ironía lírica, vanidad prefabricada y, por supuesto, diversión.

Y tras 35 conciertos (20 el primer día y 15 el segundo) nos quedaba la traca final de la mano de The Offspring y, sobre todo, su emblemático Smash (Epitaph), el disco independiente más vendido de la historia, un hecho que se demostró en las gargantas de los presentes, que como la ocasión pedía, arrebataron la carpa principal para cantar todos y cada uno de los temas del álbum más conocido del punk, tanto que a partir de su salida empezaron a trasngredir las fronteras de las escenas y llamar a la puerta del mainstream, llenando todo tipo de recintos y festivales. Lo que estaba claro era que no iban a tocarlo de pe a pa debido a que eso habría supuesto oír muy pronto temas como ‘Self Esteem’, el single más reconocible del disco, con la que cerraron esa etapa de su concierto, de la cual poco más cabe decir, salvo que tras la introductoria ‘Time To Relax’ (“Ahhhhh, it’s time to relax (…)”), cayeron ‘Bad Habit’, ‘Gotta Get Away’, ‘Genocide’ y ‘Something To Believe In’, entre otras, algunas de las cuales como la última mencionada, así como ‘Something To Believe In’, ‘Killboy Powerhead’, ‘So Alone’ y ‘Not The One’, hace más de 15 años que no las tocaban en directo; y, que es lo más importante, sin apenas descansar entre canción y canción, como si de unos jovenzuelos se tratasen, algo loable y muy aplaudible, debido a que con tantas horas de música a la espaldas, el que consiguieran que los pocos retazos de energía que nos quedasen termináramos de exprimirlos, es todo un logro.

Una vez se ventilaron lo previsto, y con unos instantes para irse al backstage, volvieron para rematar la faena con lo mejor del resto de su discografía, o al menos parte de ella: ‘All I Want’, ‘You’re Gonna Go Far, Kid’, ‘Want You Bad’, ‘Staring At The Sun’, ‘Why Don’t You Get A Job?’, ‘(Can’t Get My) Head Around You’, ‘Pretty Fly (For A White Guy)’ y ‘The Kids Aren’t Alright’, con la que cerraron. ¿Que se dejaron temas? Si, es verdad, pero tras lo visto no se les puede pedir más, no solo porque no creemos que la banda fuera capaz de seguir con la misma intensidad (como ya hemos dicho fueron muy a saco, sin apenas hablar entre tema y tema, así tocaban más), sino porque una vez acabaron los últimos acordes de ‘The Kids Aren’t Alright’ pocos eran los que seguían teniendo fuerzas para seguir dándolo todo. Debido a ello surgió la pregunta, quizás algo descabellada, de si la banda había sido instada a dar un buen concierto, pues antes de que empezaran a tocar teníamos muchas dudas al respecto, sobre todo tras los desganados bolos que habían hecho en España en los últimos años. ¿Fue la efemeride de tocar Smash (Epitaph) al completo? ¿O quizás fue el hecho de tocar ante su público potencial y no a unos que simplemente les puede gustar su música? Sea como fuere nos dieron el mejor cierre posible para la edición 2014 del Groezrock, pues existen pocas bandas tan míticas como ellas y con tanto temazo (dificil no saberse la mayor parte del set, por no decir de todo él, al menos en cuanto sus estribillos y coros), y nos dejaron con ganas de más. ¿Que deparará la edición del 2015? Ya podéis hacer vuestras quinielas porque seguro que el cartel es igual o más suculento si cabe, tanto que nosotros haremos lo posible por repetir. Gracias a todos por leernos y, ante todo, a la organización por brindarnos la oportunidad de disfrutar del festival.


Texto: Jorge Garrido Yuste, Francisco Javier Pérez Díaz-Pintado y María José Rodriguez

Fotos: Francisco Javier Pérez Díaz-Pintado

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