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Crónica: Groezrock 2014 @ Meerhout, Bélgica (02-05-2014)

» Publicado el 15 may por Jorge

Si hay algo que adoramos del Groezrock, uno de los mejores festivales de punk y hardcore de toda Europa, es que desde el primer grupo hasta el último, en cualquiera de sus cuatro escenarios, siempre hay bastante gente viéndolos.

El primer día lo empezamos con los austriacos Astpai en el Monster Stage (escenario principal). Ya habían tocado el año anterior en la pre-fiesta que se realiza en Ham, el pueblo más cercano a Meerhout, pero esta era su primera vez como parte del line-up del cartel de Groezrock. Lo suyo fue un ejercicio de punk rock con buena carga en melodías y voces rasgadas por parte de Zock, donde repasaron brevemente todos sus discos; pero sin duda donde más dieron de sí fue en ‘Honest Or Sentimental’ o ‘Bitting Dogs Don’t Chew’, dos cañonazos de Efforts & Means (No Reason/Ass-Cards Records), su último disco hasta la fecha. Pero saber que pronto estrenaran nuevo disco y… quién sabe, hasta puede que se presenten en España también por primera vez este mismo año. Crucemos los dedos, porque por la parte que nos toca, la suya fue una de las actuaciones que guardamos con más cariño.

Aunque los hemos visto varias veces en España, no queríamos dejar pasar la ocasión de ver de nuevo a los portugueses Devil In Me en el Impericon Stage. Otro gran grupo en alza del hardcore melódico que cada vez gana más adeptos. Desglosaron lo mejor de sus tres discos en canciones como ‘Alive’, ‘Only God Can Judge Me’ o ‘The End’. Aprovecharon para confirmar que el cuarto plástico ya tiene nombre: Soul Rebel, con el que a buen seguro seguirán cosechando fans como hasta ahora a su paso por numerosos festivales europeos. A falta de Comeback Kid en el festival belga este año, buenos son Devil In Me.

Ya fuese por curiosidad o por haber caído rendido ante su disco debut unas semanas antes, plantarte delante del Etnies Stage (el tercer escenario) a la una y treinta y cinco de la tarde para ver a PUP era algo que había que hacer. A juzgar por la gente que congregaron, no fuimos los únicos que los marcaron en su “running order” particular. Puntuales y sin un ápice de nerviosismo propio de su poca experiencia demostraron tener tanta frescura o más que la que percibes en sus grabaciones de estudio. Para muestra, sus dos cartas de presentación, ‘Lionheart’ y ‘Reservoir’ que no eclipsaron para nada otros cortes de su primer disco homónimo. Hay quien puede pensar que son del montón dentro del punk pop pero lo que más llama la atención de estos jovencitos son los aires “british” que se cuelan por la melodía de temas como ‘Dark Days’ recordándote a los ya extinguidos Pure Love o por desgarrar tu piel con sus riffs en ‘Yukon’.

Tras ellos tocaba repetir con unos poco desconocidos. Hasta el día anterior no conocíamos a Gameface, pero asistimos a la pre-fiesta en Ham y pudimos verlos junto a otras bandas como FOD, Campus, Restorations o The Menzingers. Han estado separados unos años, y ahora se han reunificado, estrenado nuevo disco tras más de diez años y vuelta a la carretera. En aquella fiesta su punk rock edulcorado nos pareció lo suficientemente interesante como para repetir en el escenario principal al día siguiente. Y nos pillaba bien la ubicación, porque después veríamos (otra vez, de nuevo) a uno de nuestros reclamos principales para ir hasta Meerhout de nuevo: ¡The Menzingers!

Antes de ello nos tocaría movernos de escenario al Impericon Stage (el segundo por importancia) para ver a Bayside. Lo bueno, y malo, según se mire del Groezrock es la gran cantidad de bandas que actuan en él, provocando con ello que siempre haya unas cuantas que te pierdas. El primer caso de este año sucedió a primera hora del tarde cuando muchos tuvimos que elegir entre Bayside y Red City Radio, dos bandas que será muy complicado ver en España. La ventaja nuestra era que ibamos tres redactores y pudimos dividirnos y ver a ambas encima del escenario. ¿Acertamos al dividirnos? Por supuesto. La banda de Nueva York dió el show que teníamos en mente que iban a dar, basando su repertorio tanto en su último disco (‘Big Cheese’, ‘Pigsty’ y ‘Stuttering’), como en obras anteriores (‘Blame It On Bad Luck’, ‘Devotion And Desire’, ‘Already Gone’, ‘Sick, Sick, Sick’, ”Duality’, ‘The Walking Wounded’ y ‘They Looked Like Strong Hands’), lo que permitió ver las dos partes de la banda, la más añeja y más cercana al punk-pop y la más nueva y más cañera, a la par que más abierta. Lo que está claro, es que si bien nunca han llegado a la primera linea de la escena, no ha sido porque no lo hayan intentado, porque por propuesta, sobre todo a la hora de llevarla al directo, es bastante factible de enganchar a muchos más de los que ya tienen rendidos a sus pies, nosotros incluidos. Eso si, lo que es seguro es que si nos los volvemos a cruzar alguna vez volveremos a repetir, pues lo que sentimos al oírles cantar estribillos como el de ‘Devotion And Desire': “How could I know, that everything you say are lies about devotion and desire?; And I know the spark inside your eyes, was just the match I used to set myself on fire“, no tiene precio.

Después de una pausa necesaria para que nuestra piel se regenerara permanecimos de pie en medio del pit y esperando impaciente a los americanos Red City Radio, que por desconocimiento, no reparemos en verles en 2012, algo que este año tenía claro que haría aunque en parte nos perdieramos a Bayside, otro grupo de esos que sería  imposible ver en España, como ya hemos dicho. Jamás hubieramos pensado en que el bolazo que dieron Garret Dale y compañía iba a suponer un antes y un después en nuestro paso por el Groezrock. Arrancaron muy potentes su multitudinario show con ‘Two Notes Shy Of An Octave’ y dispararon el resto de su set con la misma rapidez con la que salieron disparadas mis lentes de contacto. Del momento exacto no me acuerdo pero sí recuerdo lo bien que sonaron ‘Joy Comes With The Morning’ (aprovechamos para decir que en vez de cantar a Barcelona podían venir a hacer turismo algún día…). Tampoco olvidaremos ‘Show Me On The Doll Where The Music Touched You’, más intensa si cabe, o ‘Two For Flinching’, que representa la esencia del sonido de Red City Radio. Este combó consiguió que olvidaramos el mal trago y disfrutaramos. No vamos a negar que me hizo ilusión que mis gafas se quedaran fosilizadas en el pit. Bromas a parte, otro de los encantos del festival es su ambiente acogedor, siempre acabas reencontrándote con alguien o conoces a gente de tu timeline con la que compartir impresiones y alguna cerveza.

Con Bodyjar teníamos el presentimiento de estar ante una de las sorpresas de este año. No fue así. Más bien fue un concierto un tanto estático, lo cual es raro viniendo de la ola de punk rock más movida de los noventa junto a bandas como Lagwagon, No Use For A Name o Pulley, por citar algunos ejemplos. Sea como sea, no nos sobró en absoluto ver a los australianos interpretar su hit ‘How It Works’ junto a otras canciones de su último y elegante disco Role Model (UNFD).

La buena compañía no impidió que volviera al Etnies para presenciar otro gran concierto de The Wonder Years, pues era la enesima vez que los veíamos (en concreto la redactora que se acercó a verles les disfrutaba por cuarta vez) pero no me hubiera perdonado nunca faltar a su cita. Suena ‘Passing Through The Screen Door’ justo cuando llegamos a las primeras filas, tras la cual le siguen otras como ‘Cul-De-Sac’, ‘Woke Up Older’,’The Bastards, The Vultures, The Wolve’, ‘Dismantling Summer’ o ‘Don’t Let Me Cave In’ con la que nos despedimos de ellos para ir a coger un buen lugar para ver a The Menzingers en el Monster Stage.

La noche anterior habiamos podido gozar a The Menzingers en una sala a pocos kilómetros de Meerhout pero eso sólo provocó que aumentaran nuestras ganas de volver a divertirnos con ellos. Son sencillamente geniales, da igual lo que toquen ya que son capaces de interpretar vivencias tristes y al mismo tiempo, convertir su show en una auténtica fiesta. Sonaron los primeros acordes de ‘I Don’t Wanna Be An Asshole Anymore’, último single de su recién parido Rented World (Epitaph Records) y a partir de ese momento, se desató la locura en los fans de las primeras filas que se dejaron la voz en ‘Good Things’ , uno de los cortes de su obra más aclamada, On The Impossible Past (Epitaph). A lo largo de su concierto alternaron en su mayorías piezas de su obra maestra: ‘Burn After Writing’, ‘Ava House’, ‘Casey’, ‘Nice Things’ con otros temas nuevos como ‘In Remission’ ,’The Talk’ , ‘Bad Things’ y la noventera ‘Rodent’, pero también dejaron hueco a clásicos de Chamberlain Wates (Red Scare Industries), su segundo disco, como ‘Who’s Your Partner’ , ‘Deep Sleep’ y la genial ‘I Was Born’. El broche de oro lo pusieron con ‘The Obituaries’, que la bordaron. Mejor no les podría haber salido.

Si de algo no nos podemos quejar este año del Groezrock es de su apuesta por bandas no tan grandes en cuanto a fama pero no por ello peores. Dentro de ese grupo se podrían englobar a muchas de las programadas, como es el caso de I Am The Avalanche. La banda de New York con solo tres discos en su haber (I Am The Avalanche (Drive-Thru), Avalanche United (I Surrender) y Wolverines (I Surrender) ), si no contamos EP’s y demás, en 10 años de carrera no ha sido la más prolífica de la historia, pero aun así han sabido concentrarse cuando han entrado al estudio para dar forma a unos cuantos temas de punk rock basico y clasicote, de ahí que no fuese muy descabellada su inclusión en el Etnies Stage, el escenario ideado para hacer stage divings a topete. Y como era evidente, la gente respondió no parando ni un momento de pegar brincos del escenario mientras iban cayendo temas del set, el cual daba pie a ello, pues aunque venían a presentar Wolverines (I Surrender), su nuevo disco, solo tocaron dos temas de él (‘Two Runaways’ y ‘Young Kerouacs’). En su lugar nos deleitaron, sobre todo para los neofitos con ellos en directo, con lo más significativo de su discografía (‘Holy Fuck’, ‘I’ll Be Back Around’, ‘I Took A Beating’, ‘Gratitude’, ‘Holy Fuck’, ‘New Disaster’…). Un lujo asiatico que ya muchos quisieran.

The Lawrence Arms llenaron bastante el recinto del Monster Stage, sin embargo se mostraron bastante fríos durante el concierto, como si de un conciertillo de “transición” se tratara. Una pena, por dos razones: una, volvían con nuevo (y muy recomendable) disco después de ocho años de hiato discográfico; dos, a Brendan Kelly –bajista y cantante- le sobra carisma, y de haberle echado más ganas, temazos como ‘Great Lakes/Great Escapes’, ‘The Devil’s Takin’ Names’ o ‘100 Resolutions’ hubieran vibrado con más intensidad. Más de uno traía muchísimas ganas de verlos, y a pesar de disfrutarlos, al final fue una actuación muy “diluida” dentro del cartel de este año.

Todo el sabor agridulce que nos dejó The Lawrence Arms se nos fue de un plumazo en el momento en que se alzó la lona más grande que recuerdo haber visto ese fin de semana: Boysetsfire. Pisaron el mismo escenario tras ellos, pero la diferencia la marcó el digno sonido, la energía y la compenetración entre músicos que se nos contagió a todos desde ‘Bled Dry’ hasta el finalazo con ‘Empire’. Se marcaron casi una quincena de temas, repasando todos sus discos (a excepción del primero) y un par más de While A Nation Sleeps… (Bridge Nine), que supuso su regreso discográfico el año pasado. Emocionante poder ver en directo ‘Release The Dogs’, ‘Until Nothing Remains’, ‘The Misery Index’, ‘Closure’, ‘Requiem’, ‘Walk Astray’ o ‘Rookie’ del tirón. Los metemos en el top five del festival, qué duda cabe.

Pasadas las 7 de la tarde llegaba el momento de la disfrutar de La Dispute, otra de las bandas que forma parte de ese movimiento musical denominado The Wave, selecto club al que pertenecen otros combos como Piano Becomes The Teeth, Defeater o Touché Amoré, que se subieron al mismo escenario el día siguiente. Su estilo ruidoso particular no era el único aliciente, también había que añadir que se trataba de una de las últimas actuaciones con la participación de uno de sus guitarristas. A lo largo de casi una hora hicieron gala de lo que son capaces de hacer al mismo tiempo que lidiaban pacíficamente con algunos stage divings, tiempo en el que no faltaron clásicos como ‘Andria’, ‘Said The King To The River’ de su etapa más gritona y alguna pincelada de temas extraídos de Room Of The House (Better Living/Staple Records), su último disco, como ‘Stay Happy There’ y ‘For Mayor In Splitsville’, y así completar un directo brutal.

Tras el bolazo de Boysetsfire y el nada despreciable de La Dispute nos enfrentábamos con un poco de miedo al set de Alkaline Trio, pues siempre habíamos oído que en directo no eran muy allá y que el sonido no les solía acompañar. Debido a ello íbamos con pocas esperanzas de escuchar algo decente, por lo que, 14 temas después de comenzar su concierto con ‘This Could Be Love’, salimos más contentos que un niño con zapatos nuevos, tanto que no podemos negar que alguna que otra lagrima brotó de nuestros ojos, fruto de poder disfrutar de una de esas bandas que nos han acompañado desde que empezamos en esto de la música alternativa. Aun así no todo fue positivo. Si bien es verdad que sonaron temas de la talla de ‘Sadie’, ‘Time To Waste’, ‘Every Thug Needs A Lady’, ‘Stupid Kid’, ‘I Wanna Be A Warhol’, ‘Private Eye’ o ‘Radio’ (estas dos últimas fueron con las que cerraron), sentimos que nos faltó algo para decir que la lista de temas era la ideal, más contando con que era la primera vez que les veíamos encima de un escenario. Por que claro, dejarse, entre otras, ‘Mercy Me’, ‘Help Me’, ‘Love Love, Kiss Kiss’, ‘We’ve Had Enough’ o ‘Burn’, tiene delito. A pesar de ello no nos podemos quejar ya que nos llevamos más de lo que esperábamos y eso es mucho decir.

Poco antes de acabar Alkaline Trio, empezaban Ignite en el Impericon Stage, así que nos separamos para ver a los californianos en directo. Hablamos de una banda conocida en este festival, y sus conciertos en la historia del mismo siempre han sido especiales o épicos por uno u otro motivo. El de esta edición no era otro que la plena vuelta a los escenarios de Zoli Teglas, el simpático vocalista del quinteto, tras sus conocidos problemas de espalda (ndr-los mismos que le hicieron abandonar el barco de Pennywise hace no mucho). No solo nos encandilaron durante poco menos de una hora con temas de su discazo –muy celebrado y rodado- Our Darkest Days (Abacus Recordings/Century Media), como ‘Let It Burn’ –con la que comenzaron-, ‘Bleeding’ o ‘Poverty For All’, sino también otros más clásicos como ‘Call On My Brohters’ o ‘A Place Called Home’. Además, aprovecharon para decirnos que la espera para su deseado nuevo disco pronto verá su fin, y lo celebraron estrenando un nuevo tema, titulado ‘Nothing Can Stop Me Now’, rezumando velocidad y melodía como nos tienen acostumbrados; se prevé un regreso discográfico grande. Por último, reseñar el interesante final con ‘Live For Better Days’ y su cover de U2 para ‘Sunday Bloody Sunday’, con palabras emotivas de Zoli para seguir adelante en la vida a pesar de los reveses que encontremos, recordándonos lo afortunados que somos de estar vivos y de poder disfrutar de eventos como estos todos juntos.

Escoger entre un peso pesado del hardcore como Ignite y la exclusividad de poder ver a Paint It Black no era cosa fácil y más aún cuando en los primeros se encontraba su lider Zoli Teglás, su cantante original, que regresaba al grupo tras su paso temporal por Pennywise, como ya hemos comentado. Finalmente parte de la expedición optó por la novedad y no se arrepentio en absoluto, pues sin apenas conocerlos, disfrutamos de un buen sonido, un puñado de stage divings y, además, reponer energías para los últimos imperdibles del día: Descendents, Taking Back Sunday, Brand New y NOFX, que encabezaban el cartel de la primera jornada.

Debido a la distribución de los grupos y los escenarios una vez acabaron de tocar los de Orange County/Filadelfia (Estados Unidos), dependiendo de quien escogieras ver, nos tocó correr hacía el primero de los grandes conciertos de la edición de este año del Groezrock. Hablamos de los “reunidos” Descendents. Una de esas bandas que de tan míticas que son (muchos les consideran los padres del movimiento punk-pop) has de ver alguna vez en directo, aunque con ello te lleves una gran decepción. Todo dependía de la propia banda y las ganas que tuviesen de llevarse al publico a su terreno, porque a esos niveles la tentación de ser correctos y ya está es grande, como hemos visto en muchas ocasiones a lo largo de nuestra vida o, siendo más concretos, nos pasaría en algunos de los conciertos del festival belga. En el caso de los californianos no fue así, ya que desde el minuto uno se les vió totalmente enchufados, con ganas de agradar y, ante todo, de sentirse jovenes de nuevo. La mejor muestra de ello fue su extenso set, compuesto por 24 canciones nada más ni menos (hubo hueco para todo, pero por encima del resto estuvo su gran Milo Goes To College (New Alliance) -‘Bikeage’, ‘Hope’, ‘I Wanna Be A Bear’, ‘I’m Not A Loser’, ‘Myage’ y ‘Suburban Home’, y un poco por debajo Everything Sucks (Epitaph), al menos en cuanto a número de canciones -‘Coffee Mug’, ‘Everything Sux’, Rotting Out’, ‘Thank You’ y ‘When I Get Old’, lo que es una alegría para los fans de este tipo de sonidos), con las que formaron el más largo de todo el festival, algo bastante sencillo con la corta duración de muchos temas, tanto que hasta se permitieron algunos minutos de show, porque por mucho que sobrepasen los cincuenta años de edad, siguen siendo unos niños. Y nosotros tan contentos porque eso es sinonimo de buen concierto.

Una vez más, y de forma paralela por solapamientos, algunos veíamos a Descendents y otros a Taking Back Sunday. Los chicos de Long Island (Estados Unidos) viven otro momento dulce en su carrera, y esto se deduce incluso en el título de su sexto disco de estudio, estrenado el pasado marzo y presentado en Meerhout: Happiness Is (Hopeless Records). Del mismo sonaron varias (‘Stood A Chance’, con la que abrieron, ‘Beat Up Car’ o ‘Flicker, Fade’), junto a lo mejorcito del resto de su carrera, celebrando a la par el line-up clásico de la banda. Aunque esa parte estuvo reservada casi hacía el final del show (escuchamos ‘Number Five With A Bullet’, ‘A Decade Under The Influence’, ‘Error: Operator’ o ‘MakeDamnSure’’, entre otras). Decíamos show porque es lo que Adam Lazzara y los suyos nos dieron durante una hora, y es que este señor es todo un frontman con sus elegantes bailes y lanzamientos de micrófono (suerte que no alcanzó a ninguno de sus compañeros). La única parte negativa de su porción festivalera fue el sonido, que no acompaño demasiado y sonaba especialmente alto y atronador.

Los para muchos más extraños del cartel, Brand New, hicieron acto de presencia a las 22:35 de la noche en un espacio reducido del Monster Stage, pues a pesar de tocar en el escenario grande no hicier0n uso de él, centrando su posición en el mismo y usando una tela blanca para ocupar la parte de detrás. ¿Que querrían conseguir con ello? ¿Ir por libre, demostrando que ellos van a contracorriente del resto de la escena, o simplemente intentar transmitir lo mismo que en una sala pequeña? Si bien ambas opciones son validas, quien les conozca desde hace tiempo sabrá que la primera se lleva la palma, marcando claramente lo que pudimos ver a lo largo de su concierto. Un bolo que empezó muy fuerte con ‘Sowing Seasons’ y, ante todo, dejando atrás a Daisy (Interscope/DGC/Procrastinate! Music Traitors), su disco más raruno, a las primeras de cambio, pues antes de que llegasemos a la mitad del show ya habían tocado todas las canciones del mismo que tenían en mente (‘At The Bottom’, ‘Sink’ y ‘Gasoline’). Y todo ello sin darnos cuenta, pues cuando quisimos hacerlo ya estaban tocando ‘The Archers’ Bows Have Broken’, canción incluida en su genial The Devil and God Are Raging Inside Me (Tiny Evil/Interscope), con la que nos conquistaron por completo. A partir de entonces lo que vino fue pura magia: ‘Millstone’, ‘Sic Transit Gloria… Glory Fades’, ‘Okay I Believe You, But My Tommy Gun Don’t’ y ‘Seventy Times Seven’. No se estaban dejando ni un tema de los buenos, de esos que se consideran imprescindibles en su discografía, hasta que les dió por hacer la mayor bizarrada del festival, que no fue otra que llevar su sonido más claramente cercano al emocore a un post-rock de corte ambiental y ruidista con ‘Degausser’ y ‘You Won’t Know’, esta última extendiendola durante 10 minutos. Quizás en un festival más ecléctico y moderno un gesto así se habría aplaudido hasta la extenuación, sin embargo en un festival tan marcadamente punk y hardcore sorprendió bastante su elección. Pero claro, como ellos son como son y si no “dan la nota” no estan contentos, nos llevamos una bizarrada de regalo. Hay que tenerlos muy gordos para atreverse a hacer eso y, más aun, para llevarlo a buen puerto y que la gente allí presente se quede con la boca abierta una vez abandonaron el escenario.

Casi sin darnos cuenta –a excepción por el cansancio físico de tanto salto y disfrute- llegábamos al final de la primera jornada con los siempre polémicos y controvertidos NOFX (ndr-tercera vez que visitan el festival en los últimos años). ¿Estarían a la altura? ¿Se disponían a hablar y hacer el payaso más que a tocar? Grata sorpresa descubrir que no fue así (del todo) para nada. Con la carpa del Monster Stage hasta la bandera de gente, y con toda la calma del mundo salieron a escena y nos regalaron –a pesar de, aun así, hacer chistes y meterse con todo el mundo- casi una treintena de temas en poco menos de una hora y media. La organización del festival ya auguró que nos esperaba una buena, pues mientras The Offspring interpretarían al día siguiente Smash (Epitaph Records), su álbum más icónico, Fat Mike y compañía haría lo propio con otro de sus álbumes más conocidos y celebrados: Punk In Drublic (Epitaph). Y vaya si lo hicieron, a pesar de dejar claro de que no lo harían el mismo orden y bromear con que, si decidían omitir alguna canción, no nos daríamos cuenta. Pero sí, lo hicieron, y no solo eso, sino que entre medias encontraron espacio para tocar algunas canciones de sus últimos discos, como ‘60%’, ’72 Hookers’, ‘Quart In Session’ (con la aparición sorpresa de Milo Aukerman de Descendents), ‘Seeing Double At The Triple Rock’ o el final con ‘Kill All The White Man’ y el tributo con ‘The Shortest Pier’ al fallecido Tony Sly de No Use For A Name. Muchos más puntazos y anécdotas se podrían escribir sobre el concierto de NOFX en este Groezrock, pero nos quedamos con la dicha de haber visto Punk In Drublic al completo junto a otros buenos temas y, sobre todo, con un buen sabor de boca al verles tomarse más en serio su trabajo que en anteriores e incontables ocasiones. Ah, y con un sonido impecable. ¡Mañana más!


Texto: Jorge Garrido Yuste, Javier Caulfield y María José Rodriguez

FotosJavier Caulfield

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