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Crónica: Exxasens + Tears On Mars @ Sala Moby Dick, Madrid (14-02-14)

» Publicado el 16 feb por Jorge

¿Que es lo que lleva a un concierto a estar más lleno que otro en igualdad de condiciones? Una pregunta sobre la que podríamos debatir tiempo y tiempo pero que, sobre todo, muchos aun intentan responder, ya que su respuesta es la solución a esas salas que finde tras finde, ya sea por una u otra cosa, acaban medio llenas (o medio vacias). ¿La calidad de los grupos presentes? Quizás muchos digan que es eso, aun así visto lo visto el pasado San Valentin en la madrileña Moby Dick, nosotros os tenemos que llevar la contraria.

Quizás no en el caso de Tears On Mars, la banda local encargada de abrir la velada, pues aunque pusieron todo de su parte por hacer disfrutar al respetable, apenas lo consiguieron más allá de los allegados que allí se juntaron. Quizás soltar una frase así tan de sopeton sea muy duro pero esa es la sensación que se nos queda tras ver al grupo madrileño presentar los temas de Carencias De Litio, su obra de debut. ¿Que fué lo que no nos termino de enganchar? Sobre todo, el hecho de rematar muchas de sus composiciones de manera vocal. Quizás es que estamos muy acostumbrados a sentir los paisajes post, a pesar de que esto tenía bastante poco de post-rock, si no que más bien sonaba a rock con paisajes ambientales (había riffs y todo), y dejarnos llevar por ellos sin más acompañamiento que las notas salidas de los instrumentos que andan sonando, de ahí que si la voz no encaja (hay casos en los que queda que ni pintada, vease Sigur Ròs) nos estropeé una buena propuesta musical. Quizás hemos sido algo crueles, si, pero entre que lo que vino después diferenció mucho ambas ideas y que, y ahí lo más importante, no se puede valorar todo positivamente, pues si no demuestras que no tienes crítica, creemos que lo dicho podría ser una piedra de toque para los madrileños.

Hablabamos en la introducción sobre la calidad de los grupos presentes. Cuando lo decíamos nos referíamos a los catalanes Exxasens. Quien les vió hace dos años en su primera visita a la capital (nuestra crónica de ello está por aquí) se daría cuenta, nada más empezar a colocar los instrumentos, del cambio radical de su idea, ya que si bien por aquel entonces potenciaban sus temas a base de guitarrazos, en esta ocasión cambiaron un par de guitarristas por un teclado. ¿Les saldría bien su intento de evolución y, sobre todo, de distanciamiento? Una duda que surgía desde los primeros instantes en que se subieron al escenario a montar toda su parafernalia pero que, una vez comenzó todo a sonar, se nos fue de la mente ya que era imposible no dejarse llevar por su música.

Si bien otras muchas de las otras propuestas englobadas dentro del post-rock, por no decir todas, ya que eso sería englobar en demasía, simplemente confían en sus temas, ellos prefieren que su ideario musical sea más rico y nos lo engrandecen con unas visuales, todas ellas muy espaciales, pues ese es su leitmotiv, que nos trasportan y, lo que es más importante, hacen que su música abandone la etiqueta que facilmente les puede definir en disco para entrar en el más amplio mundo del rock paisajistico y ambiental. Un planteamiento que puede resultar evidente para los temas de Satellites (Aloud Music), su nuevo disco, donde dan un paso adelante y avanzan en sonoridades, las cuales aumentan su espectro, pero no tanto para sus anteriores obras, más encasilladas en los canones del post-rock.
Sin embargo, y a pesar de que la jugada les podría haber salido mal, como bien se pudo comprobar en ‘Eleven Miles’, uno de sus temas de referencia, muy bella en su versión de estudio, tanto que da miedo cualquier cambio que pueda sufrir, el nuevo envoltorio de sus composiciones es más bonito, compacto y, lo que es más interesante, propio, pues ya no son una banda más con grandes temas, si no que han sabido escoger su propio camino sin mirar atrás. Ahora, una vez comprobado hacia donde quieren ir y van, es imposible escuchar discos como Polaris (The Miskatonic Soundlab), su primera obra, del que sonaron ‘Spiders On The Moon’ y ‘Your Dreams Are My Dreams’, o Eleven Miles (Aloud Music), de este por su parte cayeron la ya mencionada ‘Eleven Miles’, así como ‘Helios’, ‘Constellation’, ‘Eclipse’, ‘Science Will Save Us’, y ‘Nebula Seven’, de la misma forma.
Lo mejor de todo es que, a diferencia de otras ocasiones, en las que el sonido es tu enemigo, sonó todo a la perfección, reventando todos y cada uno de los puntos de la madrileña Sala Moby Dick. Si ellos han sonado así, miedo me dan (en el buen sentido de la palabra) como lo harán Toundra cuando toquen allí en un par de semanas. Puede ser bestial, aunque dificilmente superable, no por calidad, si no por diferencia de propuesta, pues hace rato (desde que comenzó su bolo y nos dimos cuenta de su madurez estilistica) que no son iguales. Bien por los catalanes.

TextoJorge Garrido Yuste

(1) Comentario

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    sandman
    17 febrero, 2014 @ 18:07

    Saludos, primero de todo comentarte que Tears on Mars no es una banda de post-Rock, otra cosa es que tenga influencias de este estilo. Que toquen con otra banda encasillada en ese mismo no quiere decir que lo sea y no tiene nada de malo. Conoces bandas de spacerock de los 90 como Failure o Hum ?.Es importante que te informes primero de las bandas locales. Hoy en dia hay bandas q mezclan ,paisajes intensos con riffs y voz con estribillos y todo ;), vease los americanos junius o los portugueses linda martini, lamento que no sean de tu agrado pero no tienen nada que ver con Sigur Ros. Saludos !

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