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Crónica: Ciclo “Diez Años de Carretera y Corazón” @ Costello Club, Madrid (11, 12 & 13-02-15)

» Publicado el 26 feb por Jorge

Poco a poco y sin hacer mucho ruido, pero con una cantidad ingente de trabajo a las espaldas, la promotora afincada en Madrid Ayuken MP ha llegado a su décimo aniversario, hito al que bastantes que nos gusta la música aspiramos y que vemos no con envidia sino con cara de felicidad por haberlo conseguido en estos tiempos tan difíciles, sobre todo para la que se toca en directo, debido muy en parte a la gran cantidad de conciertos que se dan en las ciudades grandes del país todos los días. Ellos han conseguido crear su propia marca, esa que les reconoce y que te permite acercarte a cualquiera de sus conciertos sin saber mucho de lo programado, simplemente dejándote llevar y, ante todo, disfrutando como la primera vez.

Si bien todo eso es muy bonito, lo que ha conseguido que estén donde estén es la obstinación por diferentes propuestas artísticas independientes sin las que ahora no serían nada. Hablamos de nombres como Pantones o Cohen, bandas que con el paso del tiempo y mucho trabajo, tanto de la agencia de management como de las mismas, han llegado a hitos como girar junto a Siniestro Total en una gira patrocinada por una marca de cerveza, en el caso de los primeros; o, en el caso de los segundos, a llenar un recinto de pequeño aforo a base de aplicar el dicho de quien la sigue, la consigue.

Aunque claro está, hay mucho más allá de todo lo dicho y sería aburrido comentarlo todo en tercera persona y no en primera de la boca del creador de la marca con nombre de golpe de anime, Marcos García, algo que intentaremos hacer en su momento, así que nos centraremos en el 90% del ciclo que organizaron en el Costello Club. En la céntrica sala de la capital, cercana a The Cavern en aroma (físicamente sobre todo), programaron cuatro días -de miércoles a sábado- de conciertos dispares bajo la denominación de “Diez Años de Carretera y Corazón” con un único leitmotiv: que la gente disfrutase, porque si algo les llena, es ver a los asistentes sonriendo una vez los conciertos han finalizado. Empecemos por el principio.

11 DE FEBRERO (primera jornada)

Si bien en un principio el ciclo de conciertos lo tendrían que haber abierto los locales Afilador, debido a que la banda de Sant Feliu de Guixols Please Wait llegó tarde a la prueba de sonido se decidió que fueran ellos los que empezasen y así no tener que volver a cambiar todos los instrumentos y, con ello, el consabido retraso a la hora de empezar. Aun con esas, se intento esperar a que llegase algo más de gente y que la sala no pareciese tan vacía, pero visto lo visto como no parecía que fuese a venir, al menos no a primera hora, mucha más gente allá de los 15/20 que esperábamos con ansía catar alguno de los nuevos temas de los gerundenses, esos con los que compondrán esta primavera lo que será su debut discográfico largo, más allá de los ya oídos el año pasado en su anterior actuación en la capital (también la primera) dentro del The Fiest II, donde su gran EP de presentación fue la pieza angular.

En esta ocasión la novedad era lo que nos llevaba a repetir con su directo, además de lo ya oído hasta la fecha, era la posibilidad de descubrir lo que nos tienen preparado. Y madre mía, si ya nos gustaron hace unos meses, ahora mucho más. El tiempo tocando juntos, ya fuese en un estudio para grabar estas navidades lo que será su primer álbum o encima de un escenario, les ha hecho mejorar y dejar claro que hace tiempo que sus influencias, tan mencionadas por aquellos que les escuchan con detenimiento y gusto, fueron engullidas, provocando con ello que den un paso adelante y, salvo por su edad, se pongan muy a la par de las mismas. La pena es que no tienen tanto apoyo de la escena como otras propuestas musicales independientes tan jóvenes y, debido a ello, no consiguen atraer todo lo que se merecen. Pero claro, esto es post-hardcore a la vieja usanza, un género que nunca gozó de un reconocimiento masivo (ni falta que hace), debido en parte a su amor por el ruido, así que no podemos (ni debemos) sorprendernos, por mucho que reconozcamos en la banda de la costa este española como la digna sucesora de No More Lies.

¿Y de Afilador que decimos? Difícil papeleta tenían en su haber tras el huracán del trío catalán, pero el hecho que sus miembros estuviesen curtidos en mil batallas (han tocado o tocan en grupos como Trono de Sangre, Gone With The Pain, Muletrain y Juanita y los Feos) y se hubiesen subido a muchos de los escenarios patrios les salvó de la quema. Quizás su idea no tenga ese toque atractivo que tienen otras, sobre todo las anteriores aventuras musicales de sus componentes, pero aun así consiguen algo especial una vez empiezan a tocar gracias a su originalidad. ¿Pero que es lo que hacen? Desde el momento en el que el reloj de su actuación se paró llevamos pensando en como definir su música. ¿Post-algo? Quizás si, pues es la forma más adecuada de resumir lo que vimos encima de las tablas del Costello Club, donde el trío local se lo pasó teta, tanto o más que un niño con un caramelo, donde en momentos nos recordaron a los The Mars Volta menos locos y más encorsetados, esos que mezclaban toques cercanos al hardcore (post-hardcore) con otros más punks (post-punk) sin salirse de la carretera. Si a eso le añades algunos toques de noise rock ya tienes batido y bien mezclado el cóctel musical de los madrileños. Ahora solo queda ver hacía donde van en un futuro próximo, pues de momento solo cuentan en su haber con un par de demos (o lo que es lo mismo, a día de hoy, cuatro temas). Y, como ya hemos dicho con otras bandas, si les programan para abrir a alguna que otra banda no les haremos ascos, sino todo lo contrario, querremos verles con muchas ganas.

12 DE FEBRERO (segunda jornada)

Tras una desangelada pero buena primera jornada, tocaba volver a virar y mirar a dos puntos totalmente distintos a la hora de definir a las propuestas del segundo día, algo que define la marca de la casa, como ya os hemos comentado en la introducción. Los encargados de abrir la velada eran Supercroma. ¿Quienes son? Para quien no les conozcan decirles que nacieron hace un par de años de las cenizas de Honoris Causa, una de las bandas protagonistas del Ayuken Fest, el primer “festival” de la promotora, con la simple idea de darle una vuelta de tuerca a su sonido, dejar los estilos más duros del mismo y abrazar el power-pop y el rock más clásico y americano (Weezer siempre te vienen a la mente cuando los escuchas). Tanto que la versión que incluyeron al final de su set de ‘Everlong’ de Foo Fighters les vino que ni pintada, no porque la facturasen de la mejor de las maneras y fuese 100% calcada a la original, sino porque define bastante bien a que quieren sonar actualmente. Quizás sea un cambio muy radical para una banda, pero es el que ellos han elegido y hacía donde quieren ir, algo que se nota en los temas de su obra de debut, la cual presentaron en directo una vez más en la capital, ciudad a la que vienen de forma regular. Adjetivo este último que no se puede poner a su música y, mucho menos, a su directo. No será nuestra banda predilecta, pues a veces sus ramalazos poperos no nos terminan de enganchar, pero esperamos que lleguen a donde se merecen, que no es otra cosa que codearse con la hornada actual del indie patrio, donde no desentonarían ni un ápice, incluso diríamos más, encajarían a la perfección. Puede que nos pasemos con los piropos, pero visto lo visto todo es posible y si ellos llegan a ese estatus nosotros encantados, pues será la demostración al publico general del buen trabajo hecho por Ayuken MP.

Lo que si no podemos negar es la evolución que ha pegado en los últimos meses los madrileños Moonich, sobre todo tras la entrada en el grupo de Quico, guitarrista de, entre otros, The Backseats, que les ha aportado una variación de sonido de guitarras, haciendo que estas suenen espaciales y psicodélicas, abandonando la simple dureza del stoner, estilo al cual se han agarrado y del que ya no se apartan. Si bien la primera vez que les vimos encima de las tablas de un escenario pensamos que eran otra banda más de rock americano de corte sesentero/setentero, ahora no podemos más que mencionar a Fu Manchu, la gran referencia de la formación a día de hoy, para así hacer una idea a quien aun no conoce su propuesta. Y esto es una pena, porque a pesar de que quizás con una voz algo más potente (le faltaba garra, tanto que apenas se oía a Javi, su cantante) otro gallo cantaría, tienen aun mucho que decir, a pesar de llevar unos cuantos meses sin apenas aparecer por los recintos de la capital española (así como en los de otras ciudades). Esperamos que todo siga su curso y lleguen a donde deben, que es una mejoría de sus puntos débiles para afianzarlos dentro del panorama patrio stoner (o psicodelico, pues quizás se acerquen a este estilo poco a poco).

13 DE FEBRERO (tercera jornada)

La tercera y penúltima jornada del ciclo de conciertos comenzaba con la propuesta que más ganas teníamos por aquí de ver en directo. No porque fuese la primera vez que viésemos encima de un escenario a Viva Belgrado (ya asistimos a su último concierto en Barcelona), sino porque Flores, Carne (Walking Is Still Honest Records), su primer álbum, todavía resuena en nuestra cabeza como si les hubiéramos conocido hace escasos minutos. De ahí que esperásemos con ansia su concierto y así comprobar, una vez más, si eran fruto de un buen momento o van más allá. Quizás por el hecho de llevar un tiempo sin ensayar, como dijeron al principio de su actuación, pero, sobre todo, por una gran responsabilidad de triunfar en Madrid, donde habían conseguido, Ayuken MP mediante, llenar una sala del centro de la ciudad gracias a su buen hacer en el estudio, les llevó a cometer a sus miembros una serie de “fallos” (rotura de dos cuerdas de bajo, equivocación del batería en algunos momentos o el olvido de las letras), que salvo los más críticos y más puristas, pocos se dieron cuenta o lo obviaron (nosotros incluidos), debido a que el conjunto de lo que allí sonó esta noche (como la otra vez que les vimos compusieron un setlist a base de temas tanto de su EP de debut, como de su primer álbum) nos llegó tan adentro que todo lo demás, errores posibles incluidos, no entró en nuestra cabeza hasta que nos lo comentaron. Y más aun cuando volvieron a cerrar su actuación versionando ‘Arcarsenal’ de At The Drive-In.

Los que si que estuvieron a la altura de lo esperado fueron los siempre convincentes Cohen. La banda vasca lleva currando desde hace años para hacerse un nombre dentro de la escena, no solo del norte del país, sino de todo el país, en la cual aun no son lo que deberían ser, pues aunque han facturado buenas referencias (su EP Cancer Days (Kaiowas Records) o su disco Rooms (Desert Pearl Union/Pick Your Twelve/Fair Warning), uno de los mejores discos del 2014 para nosotros), no llegan a enganchar a ese público potencial que podría tenerles en un pedestal. ¿Razones? Difícil decirlo, sobre todo si se tira de dichos populares y se entona ese típico “quien la sigue la consigue” de los primeros párrafos, pues ojalá se cumpliese y a estas alturas llenasen en Madrid algo más que el Costello Club. Pero ya se sabe, esto es una carrera larga, donde si facturas una propuesta diferente, cruda y no exenta de variaciones (sus dos últimas referencias son bastante distintas entre si) y no tienes un gran apoyo mediático te cuesta conseguir atraer a algo más que los “locos” por este tipo de sonidos. Aunque mejor para nosotros, sus fans, pues eso se traduce en pequeñas veladas disfrutando de sus temas (emocionante el inicio con los tres primeros temas de su último álbum) en las que poder desfasar (aunque luego no pase nada) y sacar todo lo que tenemos mientras van pasando canciones de su setlist (además de las mencionadas del último disco, sonaron otras como ‘Sick! Sick! Sick!’, ‘I Ask Myself’, ‘Subconscious Mind’, ‘Plagues’ o ‘Natalie Portman’, entre otras).

Las únicas pegas, si es que se les pueden poner algunas, fue la mala suerte de no contar con la voz de Wenda Novak en ‘Schrôdinger’s Cat’, uno de los grandes contrapuntos de su último álbum (era su sorpresa para esta noche); y que no se atrevieran a meter sus versiones de ‘Rx Queen’ de Deftones o ‘The New Year’ de Death Cab For Cutie y así diferenciar un poco la velada de otras anteriores. En definitiva, si echamos la mirada atrás, cuando la banda debutaba en directo en la capital teloneando a Berri Txarrak, no podemos más que estar contentos de su evolución, pero, más aun, de haberla podido compartir. Y gran evolución, por cierto.


Texto y fotos: Jorge Garrido Yuste

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