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Crónica: Cancer Bats + This Drama + Wilderness @ Sala Lemon, Madrid 08-09-15)

» Publicado el 16 sep por Jorge

10 años no se cumplen todos los días, y menos dentro del mundo periodístico musical, donde cada poco vemos como proyectos interesantes echan el cierre por diversos motivos. Por ello lo primero de todo, le damos la enhorabuena a la revista Rockzone por haber cumplido una década dedicada a apoyar la escena alternativa rockera, punk y metalera de este país, ya fuese en papel o ahora en formato digital.

Lo segundo, es agradecer el desinteresado trabajo que realizan de vez en cuando trayendo giras y montando conciertos la mar de interesantes, como fueron el mini-tour de The Wonder Years y Handguns o la fecha madrileña de Brand New. Teniendo lugar esta semana la última de sus aventuras como promotores: una gira en condiciones de Cancer Bats por España, en la que contarían con This Drama y Wilderness como compañeros de fatigas.

Lo peor de todo es que muchas veces cuando se realiza algo desde el corazón no se piensa en si va a ser rentable o no, y, aun con esas, se sigue adelante pase lo que pase. En este caso, sobre todo el de la cita madrileña, que fue a la que asistimos nosotros, no cumplió al 100% las expectativas de aforo previstas (viendo lo que podría haber cabido en la Sala Lemon). Si bien con los canadienses la cosa remontó, pocos decidieron entrar antes y ver a los grupos nacionales, que, como luego contaremos, no desaprovecharon ni un ápice la oportunidad que se les brindó.

Los primeros en tocar fueron los catalanes Wilderness, antes conocidos como Oblivion, creadores de uno de los mejores trabajos del 2014: No Room For Fools (Pick Your Twelve/Tiberian Music/Cruzade Records). En él nos traían una versión diferente del hardcore moderno, mezclándolo con los sonidos deserticos más cañeros y subiendo la potencia hasta limites insospechados, tanto que una vez acabaron su concierto oímos unos cuantos comentarios acerca de lo burra de su propuesta. Y si, sí bien en disco suenan con fuerza, allí están contenidos, como si los límites del álbum les hiciese no salirse de marras, porque una vez empiezan a tocar encima de un escenario la cosa se desmadra y no hay quien les pare, algo que se agradece. Una buena forma de ponerse a tono de cara a lo que nos esperaba tiempo después.

This Drama, los siguientes en salir a escena, venían a la capital dos años después de la última vez. Si por aquel entonces presentaban The Wasted Youth (Deep Elm), ahora les tocaba presentar su primer álbum en directo (Vive Siempre). Y, como aquella vez en el extinto Orange Café, no hubo mucha gente que le prestase atención, y la poca que se daba cita en esos instantes en la Sala Lemon estaba más pensando en los canadienses Cancer Bats que en disfrutar de la actuación de los canarios. Aunque, si se es muy purista se puede alegar que quizás el punk-roll que facturan no era el más idóneo para ese momento de la noche; pero claro, lo que es bueno, lo es tanto a las 3 de la tarde como por la noche, como volvieron a demostrar una vez más. No obstante, algo más calmados que por aquel entonces, pues a pesar de que algunas de las canciones se repitieron (¿como olvidarse de pepinazos como ‘Espera Miseria’, ‘She Had A Knife’, ‘La Santera’ o ‘127 La Brea’?), la “violencia” que sentimos encima del escenario fue bastante menor. Con todo, incluido un sonido no todo lo bueno que deberían haber tenido, nos lo pasamos muy bien y acabábamos bastante contentos de lo que vimos.

Pero claro, todo lo que había pasado era menor comparado con lo que acontecería en unos instantes de la mano de Cancer Bats. Tras verles varias veces (la última en Madrid y este año en el Groezrock) poco podíamos esperar de ellos más que una repetición del “epicismo” de las anteriores ocasiones, porque todo lo contrario sería una decepción. Si bien los neófitos, o con pocos directos suyos a las espaldas, dirán que fue algo apoteósico, nosotros, con algo más de conocimiento, dejaremos su actuación en algo bastante bueno, pero no todo lo que podría haber sido. La culpa de todo ello fue el ambiente que se respiró durante toda su actuación, pues aunque dieron, a su manera, el resto, no fue todo lo que se merecían. ¿Donde estaban los pogos infernales o los constantes stage-divings? Los jóvenes presentes en las primeras filas se movieron como mejor saben pero sin conseguir que se abriese en medio de la sala una puerta al infierno, sinónimo de que allí se estaba liando “una gorda”.

Y decimos esto porque la banda de Toronto estuvo en su línea habitual: graciosos (Liam Cormier pidió al público que guardasen sus cámaras y sus móviles para que fuera como antaño), con un set poco discutible (siempre se van a dejar cosas en el tintero, pero lo que sonó nos convenció -entre otras, temas como ‘Bricks And Mortar’, ‘Pneumonia Hawk’, ‘R.A.T.S.’, ‘Hail Destroyer’, ‘Beelzebub’, ‘Lucifer’s Rocking Chair’ o la ya habitual versión de ‘Sabotage’ de los Beastie Boys) y transmitiendo fuerza desde el escenario (a poco que te gustase su música te iban a contagiar sus ganas y con ellas llevarte al éxtasis). Más no podían hacer, salvo agradecer a los presentes el asistir al concierto, ya que, aunque tocan en grandes festivales o encabezan pequeñas giras por media Europa, saben de donde vienen y nunca se les olvida. Una humildad que no hace más que aumentar nuestro amor por su música.

TextoJorge Garrido Yuste

FotosJavier Pérez

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