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Crónica: Barna ‘n’ Roll @ Poble Espanyol, Barcelona (09-07-16)

» Publicado el 30 jul por Jorge

Desde hace años el Resurrection Fest copa todas las miradas de la escena punk/hardcore (y cada vez más también metalera) nacional gracias a unos lineups que hacen las delicias de muchos, sobre todo de los que se pueden acercar hasta Galicia para disfrutar de él. El resto, ya sea por una u otra razón, se tiene que conformar con leer lo que allí ocurrió y, en su día, ver alguno de sus conciertos por la red, gentileza de sus organizadores. O al menos así era hasta este año.

Alguien con muchas narices, o con don de oportunismo, véase como queráis, decidió montar en Barcelona, a unos cuantos bastantes kilómetros de Galicia, justo el mismo fin de semana que el Resurrection Fest, un festival que haría las delicias de parte de sus asistentes. ¿Un suicidio? Sobre el papel y viendo la táctica de venta de entradas (la primera remesa de 100 solo valía 20 €, más gastos de distribución) podría parecer eso, pero una vez llegó y descubrimos que el Poble Espanyol estaba repleto de punks, viejos y jóvenes, así como de coetáneos sonoros y sucedáneos varios, a tal cantidad que a ratos apenas cabía un alfiler tuvimos que empezar a creer que no fue tan mala idea. Quizás el hecho de unir a una banda como Bad Religion, una rara avis en nuestro país (es de las pocas que todavía consigue llenar salas de gran aforo), junto a otras de cierto nombre (Soziedad Alkoholika, Talco o The Toy Dolls, entre otras) y un par menos conocidas (Crim y Antipatiks) hiciera que el coctel fuera atractivo para conseguir atraer a la gente suficiente para llenar el recinto de la Ciudad Condal. Porque claro, aunque ya visto, su cartel era bastante interesante, sobre todo, al precio que valía (el máximo de las entradas, que era en taquilla, no subió de los 40 €). Así que por todo ello ahí que nos tuvieron.

Con el sol aun dando en la mayor parte de la plaza mayor del Poble Espanyol, aquel intento de recrear España para la Expo de 1992, empezó el festival. Los primeros acordes en sonar aquel día fueron los de los “locales” (si se podía considerar así a una banda de Terrasa) The Anti-Patiks. Con unas circunstancias bastante diferentes de la única vez que les vimos (en esta ocasión la mayor parte del respetable si entendía al 100% sus letras) nos enfrentamos a un repertorio algo diferente, pues desde aquel entonces han sacado unos cuantos temas más (‘Déu Salvi l’Artur Mas’ y ‘Només el Punk Rock em fa feliç’, que da nombre a un single). En parte por ello, aunque, sobre todo, por jugar en casa, las ganas de agradar a quien no les conociese todavía y, más aun, de hacer lo que les gusta: tocar punk, se les veía felices. Y cuando una banda se lo pasa bien encima de un escenario (numerito de romper un cd y de amagar con hacer lo propio con su ukelele, incluidos), toquen lo que toquen (bueno, siempre y cuando no hagan destrozos musicales escandalosos), hacen que los que estamos abajo sintamos algo parecido. Al menos así se vio en las caras de los situados en los primeros lugares, que, además, se desgañitaron cantando cada uno de los temas de su set. Como también lo hicieron ´con las letras de los otros “locales” del día: Crim. Incluso más, pues su posición más tardía ya daba que pensar que atraerían una cantidad mayor de público, como así acabó sucediendo. Te guste más una propuesta u otra, pues cada uno, dentro de unas mismas coordenadas, hacen un estilo bastante diferente, lo que era innegable es que ibas a disfrutar por igual, pues ambas cuentan, aunque no muchos los conozcan, con la calidad suficiente. Un claro ejemplo de porque siempre hemos apoyado la escena de aquí, esa que no tiene nada que envidiar a la de fuera e, incluso, a veces se torna diferente y especial. Así que si estas leyendo esto, no les conoces, te gusta el punk sin barreras y el idioma te da igual dales un tiento, te gustarán. A nosotros nos encantan.

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Otros que es complicado que no te gusten son los californianos Adolescents. Con un nuevo disco bajo el brazo (Manifest Density -Concrete Jungle Records-, salió un día antes del festival) vinieron de “escondidas” por España, un país por el que se suelen dejar caer de forma regular, donde han tocado en bastantes salas pequeñas. Aun con esas nunca está de más verles en directo, sobre todo si todavía no has disfrutado en directo de temazos como ‘Amoeba’, una de sus canciones más conocidas, o ‘Who Is Who’. Dos claros ejemplos que lo suyo destila a punk ochentero, ese que practicaron con maestría Minor Threat (a veces no ser el mejor te hace ser especial). Un sonido del que nunca se han alejado y que les ha hecho tener una posición estable dentro del género. Quizás no sean los mejores ni los más conocidos, pero te pueden alegran una noche aburrida o un tiempo muerto de un festival. Menos es nada, dicen.

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Y tras más de dos horas, tres grupos mediante, llegaba el primer plato fuerte del día: Soziedad Alkoholika. Como pudimos comprobar aquella tarde de principios de julio, la banda vitoriana goza de cierto estatus, sobre todo en una comunidad autónoma “hermana” como es la catalana. Quizás no congregasen tanto publico como alguna de las bandas que aun tenían que salir al escenario, pero los fieles allí presentes demostraron que hagan lo que hagan (hace años abandonaron su “suciedad” sonora, típica del punk patrio de principios de los 90, por acercarse al metal) van a estar ahí dándolo todo. Pero claro, parte de culpa (por no decir toda) se debe a una colección de hits que muchos ya querrían para si. Porque toquen lo que toquen, ya sea más nuevo (‘Sangre Al Fin’ o ‘Politica del Miedo’) o más clásico (‘Pauso Bat’ o ‘Piedra contra Tijera’), van a agradar a los que han ido a verles. Y, como no, su paso por el Barna ‘n’ Roll no fue una excepción. Así que no podemos más que agradecerles el estar ahí, a pesar de las dificultades, desde hace tanto tiempo. Ojalá nunca se vayan o tengan unos dignos sucesores.

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Cerrado con los vascos el apartado nacional tocaba disfrutar del primer gran plato fuerte internacional: The Toy Dolls. Porque te gusten o no (cada cual es libre de escuchar y disfrutar con lo que quiera) lo que no se puede negar es que dan espectáculo sobre el escenario. Premisa con la que han seguido en la música y gracias a la cual más de uno y de dos se ha unido a su propuesta y no fallan cada vez que les programan cerca de su ciudad. Porque siguen tocando y girando a pesar de que The Album After the Last One (Secret Records), su último disco, data de 2012, hace ya 4 años. Hoy en día sacar álbumes ya solo es para tener una razón decente para salir de nuevo a la gira, algo que a ellos, como a otros tantos, no les hace falta. Su colección de hits, parte de los cuales sonaron aquella tarde/noche (‘Nellie The Elephant’, ‘The Lambrusco Kid’, ‘Harry Cross (A Tribute to Edna)’ o ‘Toccata in Dm’, entre otros), es lo suficientemente grande que pueden llenar dos setlists con facilidad y, lo que es más importante, de hacer bailar hasta al más parado del recinto. Así que decir lo que queráis (que están más vistos que el tebeo, que no son los mejores del mundo o lo que sea) porque parece que ellos van a seguir ahí durante mucho tiempo, o al menos mientras la gente no les de la espalda. ¿Lo hará? Tras lo notado en el festival creemos que no.

Los que no necesitan presentación ni explicación alguna son los que salieron rato después de los ingleses: Bad Religion. La banda estadounidense venía de gira una vez más por España gracias a la programación dentro del Resurrection Fest 2016. Un hecho que motivó a la promotora encargada del Barna ‘n’ roll en intentar tirar adelante con un festival nuevo en la Ciudad Condal, algo que esperamos no sea flor de un día, lo que sobre el papel era (y es) bastante arriesgado. Pero claro, Bad Religion son Bad Religion, y aunque muchos de sus fans estuviesen en Galicia, siempre tienen tirón. Quizás no el que más (Talco les superaron) pero si el suficiente para justificar la programación y, sobre todo, el montar el evento. Nosotros tan contentos porque nos permitió volver a ver en directo a uno de los clásicos, de esos que una vez se separen o dejen de tocar difícilmente tengan sustitutos. La pega es que, como bien sucedió en las otras fechas patrias (como bien nos han comentado asistentes a ellas), bajaron un poco de revoluciones y, aunque el set fuera largo (32 canciones son muchas) e incluyesen temas bandera (‘Generatorn’, ‘American Jesus’, con la que cerraron, ‘Against The Grain’, ’21st Century (Digital Boy)’ o’Infected’, entre otras), no transmitieron toda la intensidad que deberían. Pero claro, es algo entendible en una banda que lleva en pie más de 30 años y que su mayor parte sobrepase los 50 años (todos menos Jamie Miller, su nuevo batería). Así que por ello lo pasamos por alto y disfrutamos con su directo tanto como la primera vez que les vimos en directo.

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Pensar que hace pocos años Talco eran unos más de los númerosos carteles de festivales de corte punk rock de perfil bajo (no muy grandes) que pululaban por nuestra geografía demuestra que quien quiere puede triunfar. Es verdad que el público general aun no saben quienes son y que tienen que estar constantemente girando para mantenerse, pero aun así no se puede negar que han llegado a un punto (llenan salas españolas de más de 1.000 personas de aforo) al que muchas bandas patrias ya les gustaría. Dicen que nadie es profeta en su tierra (ellos están casi más en España que en Italia) pero sea como sea (temas bailables a más no poder, cierta actitud alternativa, etc) ahí están, tocando cada poco por nuestro país. Así que a esas horas de la noche (ya habíamos sobrepasado la medianoche) se agradecía levantar las fuerzas al ritmo de temas como ‘La Mia Città’, ‘St Pauli’, ‘L’odore della Morte’, ‘Danza dell’autunno Rosa’ o ‘Bella Ciao’, clásicos modernos pero clásicos al fin de su repertorio. Porque claro, tras más de 7 horas de festival el cuerpo ya empezaba a estar cansado y con ganas de recogerse.  Aun así, al menos nosotros, aguantamos un rato más y dejamos que los italianos fueran desgranando su show habitual de pepinazos de ska punk, Quizás tras haberlos visto varias veces lo que ofrecen no te sorprenda y te parezca algo repetitivo, pero aun así su energía es tan contagiable que no puedes más que mover las piernas y dejarte llevar. Algo que no hicimos con Bad Manners, los encargados de cerrar el festival, así que una vez los transalpinos acabaron de tocar decimos poner punto y final al nuevo festival barcelonés. Porque eso es lo que queremos, que sea un nuevo festival español y no solo, como ya hemos dicho y repetimos, flor de un día. Esperemos que los números les haya dado a la organización y dentro de 12 meses (más o menos) podamos volver a escribir (para bien) de un Barna ‘n’ Roll.

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Texto y fotos: Jorge Garrido Yuste

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