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Crónica: AMFest 2015 @ La [2], Barcelona (12, 13 & 14-03-15)

» Publicado el 07 abr por marggotj

Por tercera vez tenía lugar en Barcelona el festival de música instrumental AMFest (primera vez bajo este nombre), organizado en sus inicios por la gente de Aloud Music.

Durante cuatro días se dieron cita nombres propios del estilo mudo del rock procedentes de varios rincones del globo. Debido a un solapamiento de eventos, sólo pude asistir a las tres jornadas que se celebraron en La [2] de Barcelona. Mi vivencia en ese lugar tan acogedor os la cuento a lo largo de los siguientes tres capítulos…

Capítulo 1 : Oxígeno (12 de marzo)

En una tarde en la que las nubes nos daban una tregua puse rumbo a mi destino llena de curiosidad por escuchar en directo los temas de Atlas, el debut de Astralia, una banda de Barcelona y que pertenece a la familia Aloud. Aún siguen en mi memoria los aires de juventud retratados en las caras de entusiasmo que los miembros del grupo mostraban en cada acorde que tocaban. Las melodías lejos de empalagar resultaban una delicia para mi oído de principiante; detalle que contrastaba con el amargo sabor que me dejaron los veteranos y cabezas de cartel, Her Name Is Calla. No haré un juicio de valor dada su larga trayectoria dentro del post-rock inglés, pero sí expresaré la falta de seriedad que me transmitieron en algunos momentos y sobretodo destacaré de su actuación mis deseos de que le hubieran sacado más partido a la contribución de las dos violinistas, cuya pasión se frenaba por un exceso de melancolía.

No pensé lo mismo del par de músicos que se subieron al escenario para cerrar el cartel del jueves. El nombre de Nordic Giants era el más mencionado en el entorno que me rodeaba en los descansos de quince minutos y después de ver su espectáculo os garantizo que eran comentarios con fundamento. Los dos músicos polivalentes británicos disfrazados de primitivos fueron además, los primeros que echaron mano de visuales y de la electrónica. Su escenografía consistía en una sucesión de imágenes realistas que servían de prólogo al hilo conductor de la historia, una tragicomedia de la que nos hacían partícipes de forma involuntaria desde el principio hasta el doble final que nos cogió por sorpresa y nos dejó sin respiración. Tras comentar la gran jugada de la que habíamos sido testigos, puse fin a la primera toma de contacto.

Capítulo 2: Teorema de Pitágoras (13 de marzo)

La semana terminaba el viernes y arrancaba un fin de semana de lluvia y frío que se compensó con el calor del público que se desplazó para disfrutar del agitado programa que la organización nos tenía preparado.  La velada transcurrió con normalidad y los encargados de caldear el ambiente fueron los rockeros locales Muñeco. Con ellos nos atrevimos a dar los primeros pasos de baile siguiendo el ritmo contagioso que iban marcando sus instrumentos bajo una escenografía hippy. Les siguieron El Tercer Semestre y su math rock forjado en la ciudad de Sabadell que a ratos me recordó a Biffy Clyro. Con ellos concluía la participación de bandas autóctonas y se daba la bienvenida a los grupos internacionales: Axes, Memoria De Peix y Cleft. Los primeros saltaron al escenario y se dejaron el alma sin perder la sonrisa en todo momento. La bajista llevaba la sartén por el mango en toda la actuación y marcaba al resto de sus compañeros con tan buena química que esa conexión se salió del escenario para convertir la pista en un auténtico ‘moshpit, instante en el que me recordaron a los mismísimos The Dillinger Escape Plan pero en una versión no metalera.

Desde Portugal llegaron Memoria de Peix, otro de los reclamos de la jornada. Los dos músicos lusos tocaron uno enfrente del otro y su guitarra y batería estuvieron tan sincronizados que una servidora no sabía a dónde mirar para no perder de vista ni un detalle de su brillante actuación.

Cuando creía que ya tenía energía para rato le llegó el turno a otro dúo. Los británicos Cleft, lejos de agotarme recargaron mi batería. Dan a la guitarra y John a la batería tenían que currárselo mucho para superar el listón que dejaron sus vecinos Axes y vaya si lo hicieron con algún que otro crowdsurfing e incluso estando arropados por los británicos que se repartieron entre las primeras filas y uno de los bordes del escenario.

Sobra decir que, para una servidora, los triunfadores del cartel puramente instrumental eran los dos grupos ingleses y en especial Axes por las buena vibraciones que me dieron.

El broche de oro lo pusieron otro de los favoritos del viernes, los elegantes rusos I Am Waiting For You Last Summer, responsables de convertir la sala en una discoteca ochentera.

(Astralia y Nordic Giants; Axes y Cleft; Viva Belgrado y Nothink)

Capítulo 3: El esperado regreso (14 de marzo)

El último día del AMFest se convirtió en una jornada que estuvo en todo momento amenizada por grupos nacionales, de entre todos ellos había dos nombres que destacaban especialmente: Viva Belgrado y Nothink. Los primeros llegaron desde Córdoba para subirse por primera vez al escenario de La [2] y los segundos desde Madrid para reencontrarse con su público. Ambos combos estuvieron precedidos de los locales (lo:muéso)  y los malagueños Kermit, que abrieron la velada y ofrecieron un set partido en dos. La primera parte estaba centrada en su primer disco. Le siguió a continuación, un repertorio basado en su obra más reciente y que resultó ser el tramo más original gracias al intercambio de posiciones entre un guitarra y el batería que le cedió sus baquetas para coger un saxofón y regalarnos algún  que otro solo.

Tras el descanso de rigor le llegó el turno al grupo anfitrión, (lo:muéso). Su sonido es tan original y difícil de describir como su nombre. Bromas a parte, los catalanes cambiaron la dirección del festival nada más empezar, una descarga de clásicos de la escena alternativa local y el estreno de algún tema de su nuevo disco impregnaron de frescura el ambiente que ya presentaba signos de impaciencia por lo que vendría después.

No era la primera vez que veía a Viva Belgrado pero aún así tenía unas ganas tremendas de oír los temas de Flores, Carne (Walking Is Still Honest Records) en una de mis salas favoritas de la Ciudad Condal. Con una introducción que quita la respiración como la que abre su magna obra empezaron y su fuerza e intensidad no decayeron en ningún momento. Las primeras filas sacaron el espíritu hardcore que llevaban dentro y crearon una sinergia brutal con el screamo rabioso de los cuatro músicos. Una combinación que resultó perfecta y más aún cuando el grupo se presentaba por primera vez ante la gran mayoría de los asistentes.

A diferencia de otros descansos, el penúltimo traía una sorpresa por parte de los organizadores y no era otra que el anuncio de una próxima edición del Festival para el próximo mes de Noviembre y como aperitivo la participación exclusiva de los americanos Maserati y la presencia de Jardín De La Croix, que siempre son bien recibidos y, quién sabe si, con el tiempo gozarán de la acogida del grupo que se subía al escenario tras terminar el anuncio.

Si tuviera que elegir un favorito dentro del cartel del último día sería Nothink y lo diría sin pestañear. No sólo han conseguido sobrevivir a tres años de silencio sino que han vuelto a pisar las tablas como si el tiempo no hubiera pasado por cada una de las canciones que tuvimos la suerte de disfrutar de nuevo o por primera vez. Fue increíble ver la reacción de aquellos seguidores de su música que ya habían asumido que nunca les escucharían en vivo. Momentos como ese merecen destacar por encima de cualquier orden de interpretación y disco que tengamos en la memoria puesto que los recordaron todos en la medida que pudieron durante 75 minutos, tiempo que exprimieron al máximo porque no dieron los discursos de turno, sólo hubo agradecimientos sinceros de Juan Blas que fueron dirigidos a sus fans y a la familia Aloud en nombre de todo el grupo.

La emotiva despedida con ‘We Live On’ hubiera sido la guinda para finalizar la crónica pero el festival aún no había terminado. Aún tenían que revolucionar el escenario, en primer lugar, los gallegos Guerrera con los que rockeamos cada nota de su stoner experimental y en segundo, el combo encargado de amenizar las últimas horas de juerga, Tiger Menja Zebra. Los de Granollers, que además de ruidosos eran muy numerosos, lograron eclipsar a alguna que otra banda de grindcore bizarro que había visto en los últimos años. Con ellos y su peculiar expresión artística di por finalizada una experiencia musical con la que me he dado cuenta, para bien, de que había subestimado mis oídos.

Texto y fotosMaría José Rodriguez

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