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Crítica: The Lawrence Arms – Metropole (Epitaph)

» Publicado el 23 abr por Javier Caulfied

Casi ocho años han tenido que pasar para que volviéramos a escuchar nuevo material de los de Illinois, Chicago (Estados Unidos). Eso es mucho tiempo, y es probable que más de un fan aún no se haya enterado. Pero así es, el pasado enero The Lawrence Arms publicaron Metropole de la mano de Epitaph -el primero con el todopoderoso sello de Brett Gurewitz, guitarra y principal compositor (junto a Greg Graffin) de Bad Religion-. Desde ya podemos considerarlo uno de los posibles discos del año.

Al fin y al cabo, si estás leyendo esto es porque te gusta el punk rock en canciones rápidas y discos de media hora de duración. Eso han sido siempre The Lawrence Arms, y eso es lo que siguen siendo. Eso es lo que duran los quince temas de Metropole (Epitaph) a lo largo de un torbellino de quintas de guitarra, melodías vocales a cargo de Chris McCaughan y Brendan Kelly; todo bajo la base de batería de Neil Hennesy, que no deja al azar ni un segundo, “recordándoles” que esto es un “perro ladrador pero poco mordedor de punk“, pero sin restar un ápice de energía y urgencia en (casi) todo momento.

Todas las canciones oscilan, como de costumbre, entre minuto y medio y tres minutos de duración, y en conjunto son todas interesantes -y cada cual descubrirá sus perlas, desde luego- con lo cual se hace complicado el hecho de destacar unas por encima de otras. Quizás ‘You Are Here’, ‘Hickey Avenue’, ‘Acheron River’, ‘Drunk Tweets’, ‘The YMCA Down The Street From The Clinic’ (que recuerda un poco a Hot Water Music, salvando las obvias diferencias vocales) recojan lo mejorcito del plástico.

Dentro su ferocidad punk y sin concesiones, se puede tratar de separar algunos cortes más reposados (pero no mucho más, ojo), como la propia ‘Metropole’, ‘Beautiful Things’, ‘Never Fade Away’, ‘These Pigs Seem To Be Getting The Best Of Me’, ‘Bonfire Park’ o la despedida con ‘The Profiteers’. Es todo un placer sonoro para nuestros oídos escuchar el compadreo que despachan Chris y Brendan a la hora de cantar; sin duda uno de los puntos fuertes y principales del trío, donde ninguno sobresale por encima del otro.

No sé si es por todo el tiempo que ha pasado hasta poder escuchar nuevas canciones, pero el disco entra de maravilla y si tuviera que hacer un top de sus tres mejores discos, incluiría éste sexto trabajo de estudio entre ellos. Lejos quedan en el tiempo The Greatest Story Ever Told (Fat Wreck Chords) o Oh, Calcuta! (Fat Wreck Chords), pero el combo estadounidense ha retomado el vuelo donde lo dejó y por la puerta grande… Y sin perder altura. Ojala los tengamos de gira más pronto que tarde por la península ahora que han regresado.

Lo mejor: Que hayan vuelto, sin duda. Hacía mucha falta un nuevo disco de The Lawrence Arms, así que en este caso no importa demasiado si colocamos el disco entre sus mejores o no, porque: siguen conservando su esencia, siguen siendo tres sin falta de ningún miembro más y siguen entregando canciones cortas y rápidas.

Lo peor: Algunas canciones quedan bastante diluidas en pos de otras tantas que sobresalen, y esto se debe -probablemente- a que siempre nos entregan un alto número de canciones… Así que es inevitable que olvidemos fácilmente un tercio de ellas.

65/100

Autor: Francisco Javier Pérez Díaz-Pintado

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