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Crítica: Against Me! – Searching For A Former Clarity (Fat Wreck)

» Publicado el 30 abr por Jorge

Si bien con sus dos anteriores discos ya llamaron la atención, no fue hasta que sacaron Searching For A Former Clarity (Fat Wreck), su tercer disco, que la crítica se aunó para llamar la atención sobre su particular visión del punk, diferente a mucho de lo que se podía escuchar allá por el 2005, fecha en la que salió a la venta. Tanto que fue su última referencia de estudio con el sello creado por Fat Mike.

Pero para empezar a hablar de él conviene fijarse antes en donde lo habían dejado dos años antes con Against Me! As The Eternal Cowboy (Fat Wreck), un disco en el que evolucionaron del punk sucio de su álbum de debut a una especie de folk-punk energico y lleno de melodías. Esto es importante pues salvo un poco en sus últimas obras, donde la línea zozobra un poco, en el resto se aprecia un proceso hacia adelante en busca de una ídea particular y propia que les hiciese sobresalir del resto. El más claro ejemplo de ello es ‘Joy’ (y en menor medida ‘Holy Shit’), en la cual Laura Jane Grace (todavía Tom Gabel) abandona la urgencia y la rapidez de este tipo de sonidos para enfundarse una guitarra acústica y dejar claro cuales son sus influencias y a que sonaría su música si no tuviese una banda detras, la cual le marca y acompaña en todo momento: la batería de Warren Oakes en ‘Unprotected Sex with Multiple Partners';  los ritmos más calmados y melódicos de ‘Justin’ (memorable la parte instrumental final), la mayor parte de ‘Violence’ (con coros de fondo ayudando en el estribillo: “What could we have done to deserve the violence like this?”) y ‘How Low’ (con colaboración vocal de Genevieve Tremblay incluida).

Aun así la parte más emblemática, esa que le lleva hacía New Wave (Sire), su obra más aclamada, es la que tiene en el tridente ‘Miami’ (incomprensible que no fuese single del disco, siendo la más clara para ello gracias a su estribillo más incisivo, directo y demoledor: “Just like Miami!; Miami!; Fucking Miami; Miami!“), ‘From Her Lips to God’s Ears (The Energizer)’ (posiblemente la más política de todas sus canciones, muy crítica con la gestión de George Bush y con un estribillo que incita a acordarse de la infame Condoleezza, a la que preguntan que van a hacer a partir de entonces) y ‘Don’t Lose Touch’, bien repartidas a lo largo del disco, sobre todo esta última, que a pesar de ser su primer single, la encajaron al final del disco, justo detrás de la rapida ‘Problems’, quien sabe si como adelanto de lo que nos esperaría dos años después con su siguiente disco.

El resto de canciones (‘Mediocrity Gets You Pears (The Shaker)’, ‘Pretty Girls (The Mover)’, ‘Even at Our Worst We’re Still Better Than Most (The Roller)’ y ‘Searching for A Former Clarity’) terminan por dar forma a la que quizás es su primera gran obra. Si su carrera hubiese acabado aquí se hablaría mucho mejor de él, pues la sombra de lo que le seguiría es tan larga que hace que nos lo tape y nos olvidemos de 47 minutos de buena música.

Lo mejor: El tridente formado por ‘Miami’, ‘From Her Lips to God’s Ears (The Energizer)’ y ‘Don’t Lose Touch’ es tan potente que solo con ellas y unas cuantas más como acompañamiento dan forma a su segundo mejor disco.

Lo peor: ¿Que habría pasado si en vez de tres canciones marcadamente singles hubiesemos tenido seis? Que la vara de medir sus discos se habría roto. Difícil decir ahora lo que habría pasado.

82/100

Autor: Jorge Garrido Yuste

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